viernes, septiembre 26, 2008

EL HALO CREATIVO DE BÉLA BARTÓK . ENTRE LA TRADICIÓN Y LA VANGUARDIA.

JORGE ANTONIO DÍAZ MIRANDA 2008
Wolfgang Sandner define la obra del compositor Húngaro Béla Bartók (Nagyszentmiklós, Hungría-Rumanía, 1881-1945) como paraíso del orden, y me imagino se refiere a la increíble habilidad del maestro para componer piezas tan complejas como sofisticadas cuya estructura musical anuncian tempranamente al postrero Avant Gard. Pero no termina ahí las sorpresas del último de los grandes compositores clásicos pues el territorio donde él se mueve tiene que ver con la búsqueda estilística en el corazón mismo del folclor húngaro, ruteno, romana, eslovaca, servia y de las regiones transilvana y valaca. En otras palabras, Bartók abreva estilísticamente de la suma plurisecular de nacionalidades musicales en el punto de encuentro entre oriente y occidente, geografía obscured by clouds desconocida para occidente, dentro del llamado territorio Mozart. Desde ahí, Bartok introduce variaciones, secuencias y combinaciones tonales como instrumentación de una orientación creativa, inédita hasta ese entonces de la expresividad artística: la sensualidad cosmogónica. Sandner nos dice que ante Bartok, estamos ubicados simultáneamente en el devenir de la tradición y la premonición del futuro: una puerta de entrada a múltiples dimensiones a partir de una riqueza de escalas y variaciones tonales, la desestabilización y la relativización-transfiguración de patrones clásicos, y todo esto con orden, mesura y equilibrio estructural que descienden suavemente “sobre el paraíso del orden, de la estabilidad, de la lógica, de la harmonía”(Sandner dixit). Durante su vida Bartók vive dos mundos, el de su nacimiento hasta la temprana madures que se desarrolla en el marco de la “Gran Hungría” adscrita al imperio de los Habsburgo. Posteriormente,con la desintegración de Austría-Hungría y la irrupción de la Gran Guerra (914-1945) fue obligado a emigrar a los Estados unidos junto con otros intelectuales del mundo eslavo. Sin duda estos hechos marcaron a toda una generación en su forma de pensar e interpretar el mundo, pero en Bartók específicamente, todo estos acontecimientos históricos lo motivan para rescatar y preservar la tradición musical del riquísimo archivo etnográfico que confluye dentro y en las cercanías de Hungría. En su visión de la arquitectura sonora se concitan los ecos de la tradición zíngara, árabe, eslava y el mundo ortodoxo. Pagano y sacro el mundo de la Europa del Este posee un doble visión como el águila bicéfala del antiguo imperio bizantino.

Como una muestra significativa del amplio repertorio musical del último gran genio de la composición posclásica tradicional, ECM seleccionó los 44 dúos para dos violines. Se trata de un relicario de pequeños registros con los que Bartók ilustra sobre los distintos modos de expresión musical. Manfred Eicher por su parte confió la interpretación de los dúos bartokianos a dos maestros contemporáneos: los violinistas András Keller y Janós Pilz. Desde muchos sentidos esta muestra es altamente recomendable, un descanso del alma y una estimulación intelectual para la mente. Fuente de consulta Wolfgang Sandner (2002) “Der Komponist und sein. 44 Duos für zwei violinen“. ECM Records:Munchen Germany. Béla Bartók. 44 duos for two Violins., András Keller & János Pilz, ECM, Manfred Eicher, Austria 2002.

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