lunes, enero 28, 2008

CRÓNICA DE ÁNGELES EN EL CORAZÓN AZUL DE PUEBLA

Ana Popovic
Festival de Blues.
Complejo Cultural Siglo XXI, Puebla de los Ángeles, 24 de noviembre/2007.
Fotografía de Jorge Díaz.
Reproducción sin afanes de lucro, utilizada para fines informativos.
CRÓNICA DE ÁNGELES EN EL CORAZÓN AZUL DE PUEBLA
(ACERCAMIENTOS AL FESTIVAL DE BLUES)

JORGE ANTONIO DÍAZ MIRANDA
(Puebla de los Ángeles, sábado 24 de noviembre de 2007)

Rebobinando el crepúsculo. Hacia mediados del 1978 se llevó a cabo en la Ciudad de México el Primer Festival de Blues. A la postre se realizarían en la misma sede nueve ediciones más, a lo largo de 27 años. Fue hasta el año 2007 en que los organizadores decidieron dar un giro para cambiar de sede, aproximando a la Ciudad de Puebla la vena ardiente del Blues, este movimiento artístico que es a un mismo tiempo música y forma de vivir, originario del sur profundo de los Estados Unidos y hoy diseminado en todo el mundo. Así pues, la nueva edición de este añejo festival se incluyó como parte de las actividades del Noveno Festival Internacional de la Ciudad de Puebla.

La necesidad obliga a una continua actualización, y las tradiciones en todo el mundo se renuevan para adaptarse. La música Blues es una de esas tradiciones que se ha rebobinado después de años de penurias, clandestinaje y marginación. En su origen surge como un identikit racial, la de esclavos y trabajadores negros sometidos por sureños blancos, pero hoy, se manifiesta como una tradición que comparten múltiples grupos raciales sensibilizados hacía el feeling griot.
Lo multirracial es uno de los criterios que inspiraron a Raúl de la Rosa, organizador freelance, para convocar en este año un elenco especial, donde por supuesto domina la negritud, pero se reservan algunas sorpresas que permitirán atisbar los vastos horizontes multiculturales que la Música del Demonio Azul ha escalado en este naciente siglo XXI.

La tarde de un día difícil. Volver a Puebla después de años de sequía angelina produce un efecto de nostalgia, no obstante la presencia imponente de la nueva supercarretera siglo XXI, el desmesurado modernismo de Angelópolis y el inocultable kitsch que introduce el asalto de los emporios automovilísticos al castigado paisaje urbano (visiblemente Hummer Corp, Toyota, Mercedes Benz y Land Rover). Pese a lo anterior, el aire de la provincia permanece: bucólico, costumbrista, conservador...y religioso. Los grandes monumentos históricos, el trazado de la ciudad, el Centro Histórico; aluden a una vigencia de la tradición (espacio y tiempo) en contra del no-lugar y el nihilismo de la posmodernidad. El retorno depara sorpresas, algunas agradables y otras no tanto. Las nuevas avenidas, puentes de distribución, ejes y túneles han propiciado sin querer un desproporcionado laberinto, un palimpsesto de luces, letreros e indicaciones que lo único que hacen es desorientar al neófito automovilista que arriva fatigado después de dos horas de tortuoso viaje.
Uno de las más recientes edificaciones que por un momento nos hace olvidar el anacronismo colonial poblano es el Complejo Cultural Siglo XXI, sede del ambicioso maratón de Blues. Este Complejo fue dotado de un estilo arquitectónico armonioso, sobrio y lleno de luz. Posee una forma semicircular y fue construido en forma de Auditorio con una capacidad para cinco mil personas. Tres aspectos destacan de su imponente interior: los ventanales que subrayan en todo momento la pretensión de fusión con el horizonte que circunda la ciudad; la distribución espacial del mobiliario que permite desde cualquier perspectiva una visión total del escenario; y finalmente, la acústica del conjunto que reproduce en alta fidelidad el sonido sin rebotes, distorsiones o efectos indeseables.

El Recital de ángeles oscuros. Las luces se apagan, crece la expectación, el telón se levanta y sobre la plataforma del escenario surge el destello metálico de un conjunto inconfundible: batería, guitarra eléctrica, bajo y teclado. Alrededor se ven micrófonos, amplificadores, pedales y bocinas. Tensión-silencio-expectación. El juego de luces en el fondo del escenario muestran figuras geométricas combinadas cambiando cada segundo de color y disposición siguiendo una trayectoria circular como si fuera un gigantesco calidoscopio. Minutos más de espera, minutos más de deliciosa tensión, minutos que caen en la estera del tiempo con la lentitud de la eternidad. Pero todo esto no será más que la breve respiración que se toma antes de lanzarnos a la tempestad...

Las perennes victorias del alma. La historia de la música Blues está llena de constantes emigraciones y reencuentros. Hacia la década de los 50´s del siglo XX se instala definitivamente en la industriosa ciudad de Chicago tras andar errante desde el sur. Varias cosas sucedieron en ese inter, entre las más importantes podemos mencionar su encuentro con el Jazz y el retorno a su espíritu comunitario. A mediados de los 60 y después de pasar por la fusión R&B, su alma se parte para pisar al mismo tiempo lo mundano y lo sagrado, emergiendo una inesperada corriente que pone al día los acordes 4x4 y los matiza con una pizca estudiada de Gospel. De esta forma nace entre otros estilos el Soul, un Blues más lento, sensual y sofisticado, que incorpora el coro de voces como respuesta al llamado y la tentativa explosiva de una guitarra eléctrica sobre amplificada, además de las notas desoladas de la harmónica. Sin duda, entre las representantes más significativas de este fusion style music podemos contar a Peaches Staten, Sharon Lewis y Catherine Davis. Considerarlas para participar en el Festival de Blues fue todo un acierto pues ilustró de forma convincente la fuerza de la tradición, la necesidad de la transición y la vigencia innegable del mensaje artístico que se engloba. Evangelios recitados desde el Soul, el Hip hop, el R&B; es decir desde el dolor y la redención, la sensualidad y el goce de estar vivo. Un recital sin mayor pretensión que irradiar la fuerza de la vida para seguir adelante como sea y sobrevivir.

Una odiosa comparación. Fueron notables las diferencias, nítidas, insoslayables. En el escenario había una imagen que se esforzaba por interpretar el Blues de arrabal que, en la voz y estilo interpretativo de su padre era estremecedor. La voz era la de Muddy Waters sin su fuerza ni su naturalidad; los músicos eran la banda original del desaparecido Bluesero de Rolling Fork Mississippi pero sin la fuerza que éste les imprimía. Y es que Mud Morganfield, hijo mayor de Muddy Waters no convenció con su pose revival, su voz impostada y sus covers calcados nota por nota y hasta los recursos fonéticos sonaban a plagio. Acorde a la filosofía empresarial de su estudiado utilitarismo de la memoria de su padre terminó su concierto invitándonos a comprar su más reciente disco. Hasta la emblemática Hoochie Coochie Man resulto la mar de aburrida. Lo que salvo la presentación del junior de marras fue la participación de las leyendas Mojo Buford y Big Eyes Smith, que a ratos nos hacían recordar las plantaciones de algodón donde el Blues surgió y se transformó en Slide y Grass.

Jimi Hendrix Reloaded. Sin duda el hálito bélico que recorre cada rincón de los Estados Unidos ha sido un factor traumático para los estadounidenses. Y ha sido una sombra que se ha proyectado en la cultura de ese país generando expresiones oscuras que tienden hacia lo vesánico, ampliando con ello las fronteras del arte. La música no ha sido la excepción pues su pulso, por lo menos en los EU, ha estado vinculado al desarrollo histórico durante su preeminencia como potencia militar y económica. Quién no recuerda a Jimi Hendrix con su guitarra eléctrica simulando el ruido de un bombardeo aéreo, reproduciendo el horror de los B-52`s, las quemaduras de tercer grado del NAPALM, la intervención armada en Vietnam. Quién no recuerda la muerte de este famoso músico que transitó por los oficios de paracaidista en la fuerza aérea más poderosa del mundo…Pero ese tiempo ya se fue, y ahora como Hendrix, el poderío militar de USA habita el limbo pues Irak y Afganistán han enseñado a esta nación su vulnerabilidad y la profunda equivocación histórica de sus gobernantes. Lo fortuito de este imperio en decadencia es que sigue reproduciendo las mismas condiciones de penuria que en su día provocaron la emergencia de un estilo musical contestatario, irreverente y directo que se opone a la hipocresía, la doble moral y el conservadurismo. Uno de los representantes que sigue en la línea del inconmensurable Hendrix es Guitar Shorty. Este músico texano posee igual que su notable antecesor una carrera fulgurante. Shorty lleva en el camino del Blues poco más de 50 años, y presenta un trabajo multi laureado gracias a su tesón, sinceridad, energía y los complejos patrones que exhibe para tocar la guitarra eléctrica. En la hora y media que dura su presentación nos muestra una versión actualizada del mejor Blues-Rock del que se tenga memoria: una poderosa y explosiva mezcla de Jimi Page, Jimi Hendrix y las mejores guitarras del Blues dentro del estilo Chicago. Provocador, atrevido, revisionista, no duda en citar sus fuentes y presentarlas bajo su mirada caleidoscópica, es decir, policroma y profunda…Hey Joe¡ suena renovada con los poderosos acordes de su guitarra en una versión extendida de poco más de 25 minutos, en los que de forma notable introduce variaciones, rupturas, cambios de ritmo, combinaciones in extremo. La guitarra gime bajo sus dedos ágiles, con notas alargadas y agudas que nos trasmite parte de la desesperanza que The Doors anticipaba desde los 70`s del siglo XX en las óperas Orange County Suite, The End y When The Music Over: “El diablo es una mujer y fuma despreocupada en el cruce de caminos. La mujer es el diablo y Mira a mi madre consumirse en las frías losas del hospital. En el camino yo recojo mis restos hundidos en whisky”. Con cartel suficiente y experiencia de mil caminos, el texano Shorty baja del escenario y se funde con el público, recorre las filas del auditorio compartiendo un oscuro encantamiento a través de los poderosos acordes de su guitarra. Se detiene en distintos sitios para saludar con su arte a jóvenes, viejos y niños, hombres y mujeres redimidos por el reverendo Bluesman, visiblemente emocionados, atrapados en su magia, arrobados, conmovidos, sorprendidos por el ángel negro que baja furioso a las playas del mundo para acercar el paraíso. Fiesta inaudita de reminiscencias paganas, Shorty sabe de su poder pero baja gustoso del carro de fuego que lo conduce para volver al barro que le dio origen y se revela humano, sensible, amistoso. El mejor show que pisa tierras mexicanas, de un músico que comparte y se comparte, un músico que no oculta la satisfacción de ser admirado por su talento, pero sin caer en la soberbia y sin despegar del suelo firme que lo sostiene.


Heredera de una tierra de nadie
. Serbia posee una historia de cruces culturales, convivencia interracial, emigraciones y encuentros sobre “La tierra bendecida por la sangre de los mártires, con el viento perfumado y el canto de las doncellas que bajan de la montaña con canastos llenos de flores” como decía un poeta de Belgrado del siglo XVI. En Serbia Las antiguas ciudades constituyen un friso donde aún pueden observarse las huellas Otomanas, austriacas, zíngaras, eslavas, arábigas. Musulmana y cristiana la sociedad Serbia se había caracterizado hasta antes de 1995 por ser un modelo de coexistencia pacífica y tolerancia, hasta que los Tigres del “Heroico” Arkham llegaron y con su batahola de fanáticos de soccer del Estrella Roja de Belgrado impusieron el nacionalismo y la pureza racial para exterminar cualquier puente de intercambio entre las dos religiones dominantes. De este turbulento crisol de historia cultural, antigua y reciente, proviene Ana Popovic (se pronuncia /Ah´nah Pop´o vitch/). Nacida en Belgrado el 13 de mayo de 1976, se crió dentro de una familia de músicos profesionales. La influencia directa tanto educativa como estilística provino de su padre, un músico profesional de guitarra y bajo, quien solía organizar veladas de Jam Session con amigos para tocar jazz, Blues, bossa nova, soul y música tradicional de los Balcanes. El diseño gráfico fue la profesión que Ana eligió dentro de la exigente Universidad de Belgrado, sin embargo la música ocupó los recónditos espacios de su alma y dedicó a este arte su tiempo libre para desarrollar un estilo propio fundado en la sólida base práctica que recibió de sus padres. Después de la desintegración de Yugoslavia, Ana decide quedarse en Alemania y participar de la fascinante escena artística que se desarrollaba en ese país. La escena germana estaba caracterizada por su apertura, vanguardia y rescate de las mejores tradiciones musicales, y todo lo anterior fusionado con el reggae, el punk- rock, funk y la World Music. Compositora, virtuosa de la guitarra, cantante con un amplio repertorio de registros vocálicos, Ana puso todas estas cualidades al servicio del Blues. La revista Guitar Player define a Popovic de esta manera: “no es sólo una gran compositora y cantante es ante todo una guitarrista capaz que ha configurado un lenguaje propio dentro del Blues, con sentimiento, alma y cerebro, y versatilidad(…). Esto último es la razón de su mensaje fluido, de sus líneas jazzísticas, de su frescura y del potencial renovador que explota para ampliar las fronteras del Blues.”
Con su guitarra Fender-Estratoscaster Ana Popovic ha impreso páginas inolvidables de Jam Sessions y colaboraciones al lado de figuras como Terry Wilson, Jon Cleary, Lenny Castro, Darrel Leonard, entre otros. Su más reciente disco es del año 2007, titulado Still Making History para Eclecto Groove Records, en donde acompañada de 14 músicos de primera línea refrenda su amor por el Blues del Delta del Missisipi, poniéndolo al día, dotándolo de nueva expresividad y profundidad, en consonancia con lo mejor de la nueva generación de talentos y muy cerca de Keb`Mo, Joss Stone, Marcy Gray o Amy Winehouse. Su presentación en el Complejo Cultural Siglo XXI fue más que notable, pues reflejó fielmente el ambiente europeo donde la Popovic se ha desarrollado, y sus profundos conocimientos del Blues y estilos afines. La tesitura de su voz en ciertos momentos nos hace recordar a Aretha Franklin, Diana Ross, Smokey Robinson y a la bruja cósmica la inolvidable Janis Joplin. Pese a estas reminiscencias su voz es única, expresiva y profunda, al liberarse parece que se rompe, cede, tiembla en cada nota, y el dolor está amplificado con la guitarra que gime angustiada. En Hungry la voz se vuelve un sollozo, un suspiro, un murmullo que suplica, desea, implora y finalmente se disuelve, mientras la batería marca el fin de la esperanza y el teclado eleva puntuaciones fúnebres. En Sexies Man in Alive la belleza glacial de la cantante se torna cálida, una playa del trópico llena de abalorios, una incitación para romper la frontera de los sentidos y terminar en la consumación más satisfactoria. En una noche en que la música es el centro, la sensualidad de la voz de Ana se vuelve una lluvia de fuego con su cabello de oro, y así nos impacta con la tormenta ágil de su guitarra que estalla en medio de My Favorite Night. En U Complete Me se abre el infierno para ascender al limbo y derretirnos con su voz, finamente sexie, sofisticada, elegante, virtuosa. En Still Making History la música se vuelve más íntima, casi un murmullo, su voz es un trino magistralmente controlado, llena de pequeñas sutilezas…los pobres mortales que asistimos al milagro de esta aparición no tenemos más que romper nuestro corazón. Así termina el ángel rubio su participación, la cantante desaparece pero sin duda su ardiente huella permanece al lado de nuestra pasión, y la visión de la blusa dorada que apenas cubre su hermosa figura de luz.

Canned Heat y Javier Bátiz. El rock and roll no morirá jamás. Asociado al excitante clima de San Francisco en los tempranos años 60´s del siglo XX, la contracultura, la psicodelia, Canned Heat no necesita presentación. No obstante las varias muertes del conjunto, con el depresivo Alan Wilson y el desbordado Bob Hite caídos On the road; el grupo arriva al siglo XXI con la férrea dirección de Fito de la Parra que lejos está de vivir de sus glorias pasadas. Al contrario, es notable el deseo de la renovación para no perder vigencia. Y Fito sabe muy bien que en el negocio de la música todo es transición para no quedar al margen, y ese saber es tributo de poco más de cuarenta años de girar en el underground más fecundo y alivianado, para extraer de los abismos una expresión genuinamente artística. Con más de 30 discos editados y cuarenta piratas manufacturados en Japón, el grupo propone en este 2007 un retorno hacia las raíces como en su día Erick “Dios” Claptón nos regalo 12 joyas Blueseras From the Creadle. Así, Canned Heat, el eterno sobreviviente de Woodstock, Monterrey Pop Festival, y la larga orgía-agonía de los sesenta, se presentó al Festival de Blues de la Ciudad de Puebla, con el músculo sano, el corazón palpitante y la materia gris sin alzhaimer para demostrar que el calor enlatado es fulgurante, cachondo y que seguirá ardiendo “porque el verdadero Blues no sabe lo que es el Fin”. Y toda esta vitalidad no obstante los kilos de Ganja que De la Parra sigue pirando sin importarle su visible adscripción al club de la tercera edad.
La nueva formación de lujo de Canned Heat incluye aparte de la piedra angular multicitada en estas breves líneas, al multiinstrumentista Robert Lucas (Harmónica y guitarra principal), James Thornberry (guitarra) y Larry “the mole” Taylor (bajo). Un desliz de pura nostalgia, aprobado por el Boss Fito de la Parra, permite la aparición del “brujo” Javier Bátiz para cerrar el círculo de fantasmas invocados. De esta manera Canned Heat regala a la audiencia reunida una sobredosis de buen boggie, citando en este ágape de ausencias las señeras figuras de Elmore James, Crazy Horse, Bob Dylan, The Rolling Stones, Jefferson Airplane, Donovan, Van Morrison, John Lee Hooker, Eddie Cochran; es decir, en pocas palabras Blues en estado puro. Destaca inmediatamente por detrás de Fito, Robert Lucas con los registros vocálicos de su voz que nos recuerda por momentos a Joe Cocker, Joe “Papa” Turner o a Dr. Jonh. Pero cuando manipula la harmónica el efecto resultante es de conmoción: un prolongado aullido que provoca dolor, redención, desesperación y todos los estados intermedios. Una danza de oscuras aventuras nos cuenta Lucas, aderezadas de sexo, whisky y Blues; pero también nos habla de la dureza de la vida dentro una nación que presiona a todo el mundo para correr todo el tiempo como ratas y ganarse así el derecho de vivir en los EU, The Human Condition; nos cuenta la tristeza que causa la inconciencia de destruir la belleza natural y sustituirla por una gris opacidad urbana que todo consume y esteriliza, Let´s Work Togheter…En este itinerario que entra y sale de la nostalgia Lucas extrae notas canónicas de su guitarra, agudas, alargadas, tensas, para decantarlas hacia una súbita explosión de pura energía, con lo pedales a todo lo alto y sutiles variaciones que introducen de vez en vez alguna distorsión. Pero Lucas no se cansa de sugerir nuevas líneas armónicas y combinaciones, improvisa sobre la base del ritmo 4x4 sin desmesura, sin opacar el acompañamiento de sus compañero y sin quedarse fuera de tiempo de la inmensa pared envolvente de percusiones que Fito erige a su alrededor. Cinco tipos tocando desde el alma del Blues, gentiles, poderosos e inmensos, con esta música que nos hace sentir tan bien, que nos hace sentir vivos, que devela a nuestros ojos el pulso vital de las pequeñas cosas y su innegable significado, hasta el fin.

JADM
Puebla, Pue., Sábado 24 de noviembre de 2007.

miércoles, enero 23, 2008

LAS VOCES INTÍMAS DE LA DESOLACIÓN EN OJOS NEGROS DE DINO SALUZZI & ANJA LECHNER

Las voces íntimas de la desolación
en Ojos Negros de Dino Saluzzi & Anja Lechner
[1]
Jorge Antonio Díaz Miranda
2008




Dice Facundo Cabral que la desesperanza es privilegio del Tango. Hace mucho tiempo que esta música no producía efecto alguno tras ponerse de moda Aztor Piazzola y una cauda de seguidores que supuestamente salvaron el barco de su naufragio, pero en realidad se montaron en un cascajo adornado con oropeles, terciopelo, glamour y hedonismo[2]. Nada que ver pues con la querida y vieja Milonga de aquellos tiempos lejanos, en que, Buenos Aires era, en el peculiar horizonte literario de Borges, la capital de un vasto imperio imaginario. Voces privilegiadas de dos instrumentos que suavemente se fusionan, con el ritmo lento de un extraviado navío decimonónico. Dino Saluzzi recupera para estos tiempos desarraigados la esencia de una música de emigrantes, sujetos que vienen de todos lados con una sensación de eterna tristeza. Los de ahora que ya no somos los de entonces nos abrazamos a la nostalgia del bandoneón dolorido, y la mente desaloja de todos sus intrincados rincones las palabras para abrirse a la totalidad armónica, a un tiempo estructural y minimalista. La música no termina cuando una danza de imágenes permanece por mucho tiempo, como suspendidas en el silencio con el arrullo del claro de luna, a la sombra de bosques patagónicos. Dice Anja Lechner, violonchelista germana y compañera de Dino en este viaje a los orígenes, que le gusta recordar a la República de Argentina con la música de tango compuesta por este músico extraordinario. Dino Saluzzi es el heredero y continuador de la tradición estilística. Saluzzi se erige como una especie de bastión que resiste la tentación de la auto referencia, la sobre representación y los lugares comunes del chovinismo. Ojos Negros resuelve de una forma magistral el dilema de la falsa modernidad porque complementa el pasado y el presente. Conciliando ambos instantes hacía el futuro. Es polifacético, cosmopolita, pannacional, pero sin desdibujar la frontera de su feudo. Un sentimiento que se expande a lo largo de poco más de cincuenta minutos con la calidad excepcional acústica que caracteriza los registros de ECM. Y es que una vez más Manfred Eicher produce un plato insólito, rico en hallazgos, valeroso por las citas que no oculta y las rupturas necesarias que actualizan el sentido del Tango y le devuelven legítimamente su vigencia. Como ocurre típicamente los acordes son ecos del barrio que ha desaparecido, de las gentes que se han ido con él, de los “viejos” que ya no andan a la luz del mundo, de los amores no realizados, de los deseos que se murieron por los efectos de la edad. Toda la desolación que nos ofrece el bandoneón se combina bien con las líneas oscuras del violonchelo, produciendo tesituras que al liberarse sacuden el alma. No obstante la oscuridad, en ciertos momentos hay pequeñas inflexiones de luz, quizá, la esperanza del consuelo y la redención que siempre llegan mientras uno esté vivo. El Tango en el estado más puro de desolación, sí, pero con todo, luminoso, como un barco que sobrevive a la tempestad nocturna de un mar furioso, emergiendo triunfante de las sombras, como el sol naciente, deslizándose ligero sobre las aguas azules, movido por el viento, al fin liberado del abismo. La canción que da el nombre a esta grabación, Ojos negros, fue compuesta por el bandoneonísta argentino Vicente Greco (1888-1924), se trata de una bella pieza que tiene la forma estructural de una sonata. En la misma podemos apreciar un buena síntesis de la metalistería forjada por los dos artífices Saluzzi & Lechner: improvisación, feeling, cadencia, sensualidad, expresión, intimidad y espiritualidad. Pura reactividad creativa, poesía instrumental con voces celestiales, redención del alma, el reposo después de andar por la vida, un instante para volver y otro para irnos sin prisa, esa es la propuesta de esta música hechizada. Un retorno no perverso a los orígenes con la suave brisa del viento y la tensión deliciosa de unas cuerdas que anuncian, cuando se les brinda una delicada caricia, el devenir del paraíso. Ω

Notas
[1] Dino Saluzzi & Anja Lechner (2007) Ojos Negros. Producido por Manfred Eicher para ECM.
Alemanía 2007.
[2] Escúchese si no el barroquismo innecesario del Quinteto Buenos Aires con los arreglos pomposos de Jorge Calandrelli; la aburrida licuadora de arpegios reblandecidos del guitarrista Al Di Meola; el empalagoso virtuosismo del chelista Yo Yo Ma; la exageración de cuerdas en que incurre Kronos Quarter con todo y Aztor Piazzolla en el bandoneón; y por último, el aburrido retruco instrumental del entrañable maestro Daniel Baremboin. En este recuento de agravios se salva con creces Gidón Kremmer que perfeccionó con una profundidad báltica la melancolía del Tango.

viernes, enero 18, 2008

WELCOME TO THE HELL MR. MOURIÑO

Foto Reuters, publicada en la Jornada del viernes 18 de enero/2008.

by
JORGE DÍAZ MIRANDA
(2008)
En otro lugar[1] externé mis dudas respecto al interés de este gobierno para resolver con seriedad los problemas que aquejan a nuestro país. En aquel ensayo presenté el argumento de que el gobierno se preparaba para una guerra contra sectores sociales que no representan mayor amenaza al Estado: líderes sociales, grupos de defensa de derechos humanos, ONG´s y todos aquellos actores que desde la prensa escrita mantendrían al gobierno de Felipe Calderón bajo una lupa crítica. También escribí que la lucha contra el narcotráfico estaba destinada a demostrar el poder virtual y mediático del Estado más no su efectividad, y que, conforme la escalada de violencia subiera su cota de intensidad el gobierno se enfrentaría más y más con su verdadera debilidad operativa. Lamento mucho que en aquella ocasión en que escribí todo eso aún me resistía a no abrigar la mínima esperanza de que estuviera equivocado, en el fondo esperaba que lo que me parecía evidente fuera sólo la exageración de un ciudadano que no conoce bien las cosas y que ha observado desde cuarteles cercanos los acontecimientos sin estar realmente involucrado en ello. Ahora sé que los indicios que confirman esa impresión de fracaso Estatal se han instalado definitivamente en nuestra realidad que hoy están al alcance de todos los que quieran ver más allá de lo que los media presentan para endulzar nuestro desconsuelo diario de cada día.

Antes de morir el maestro periodista J. Jesús Blancornelas, especializado en materia de narcotráfico, con más de cincuenta años de trayectoria periodística y Director fundador del semanario ZETA de Tijuana B. C., nos había advertido de lo peligroso que es meterse con los familiares de los narcotraficantes, sobre todo, si el Estado los exponía al carrusel interminable de la burocracia judicial, que huelga decirlo se caracteriza por su ineficiencia a la hora de integrar expedientes y elaborar dictámenes; nos había advertido acerca de la corrupción en los mandos policíacos y sobre todo del hecho real de que los cuerpos de seguridad serían penetrados en sus cadenas más débiles y me imagino que se refería a las policías municipales; nos había advertido contra el hecho de que advenedizos e inexpertos se hicieran cargo de la lucha contra las drogas pues sumaría errores y más errores de apreciación estratégica; nos había advertido de la exageración de las autoridades que consideran hasta el más mínimo decomiso un "gran golpe" contra el narcotráfico; nos había advertido sobre el hecho de que una fuerza numérica con potencia de fuego no sería suficiente para enfrentar a las organizaciones de traficantes pues el único efecto que esto provocaba es que se movieran de territorio, se diseminaran, o bien absorbieran el golpe sin mayores perdidas; nos advirtió de la doble moral con que los estadounidenses atienden el problema de las drogas, combatiéndola fuera de sus fronteras o presionando a gobiernos para que en sus respectivos territorios contengan con violencia a los traficantes, y dentro de su territorio la CIA, el FBI y la DEA son incapaces para contener la demanda de sustancias tóxicas; nos advirtió, por último, de la peligrosidad de medir con distintos raseros al Cártel de Tijuana y al Cártel del Golfo, favoreciendo a uno y exterminando a otro. Pues bien todas esas advertencias siguen sin ser escuchadas, no se han tomado en cuenta y parece que en el corto plazo seguirán así suspendidas en el limbo.

Luís Astorga acaba de publicar un nuevo libro sobre el tema del narcotráfico[2], donde se demuestran, basado en indicios periodísticos, tres cosas: que el ejército siempre se ha utilizado contra los narcotraficantes al margen o no de las atribuciones establecidas por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; que la lucha contra el narcotráfico ha estado caracterizada por las infiltraciones y traiciones desde dentro de los mismos cuerpos de seguridad, el caso más emblemático el del General Gutiérrez Rebollo un militar de carrera, especializado en el tema pero totalmente involucrado con la protección de narcos y altos funcionarios corrompidos; y tres que los efectos globales de la intervención armada del Estado en la economía, producción y distribución de estupefacientes sólo afecta cuando mucho el 5% del total.
Me temo que el año 2008 ha empezado mal para el Estado, la violencia de los narcotraficantes no se detiene en Tijuana, Reynosa, Oaxaca, Guerrero, Michoacán con todo y el despliegue de efectivos del ejército, policía federal y policías estatales. Las decenas de cateos a corporaciones policíacas municipales no han podido detener la infiltración, y menos ahí donde el fuero federal se debiera de manifestar con mayor fuerza: fronteras, aduanas, carreteras, puertos marítimos, aeropuertos, etc. Las imágenes que las agencias noticiosas mostraron el 17 y el 18 de enero de 2008 nos han acercado al terror real que implica una velada guerra de baja intensidad: 120 niños evacuados de las instalaciones donde recibían clases de preescolar, porque en los techos había sicarios apostados con armas de asalto disparando a policías y soldados...las fotos reproducían con siniestra fidelidad las mismas que se ha visto en Yugoslavia, Chechenia, Groznik, Kenia, Paquistán, Colombia, Irak, Afganistán, Líbano, Beirut, etc., donde los civiles quedan atrapados en medio de tiroteos mortales y son estos los que pagan con su vida los desaciertos de las fuerzas de seguridad que supuestamente los debieran proteger. En este 2008 Siguen levantones, secuestros, ejecuciones, hallazgos de narcofosas, y miles de rastros más que va dejando el crimen organizado que se irán revelando dosificadamente a la opinión pública.

Como ciudadano, cualquiera se para frente a estos hechos desprotegido, azorado, impotente, y con una molesta sensación de descubrir en cada palabra y en cada gesto de los políticos una doble intencionalidad, lo que confirma lo que han señalado Freud, Simmel, Weber Y Vaclav Havel[3] para quienes la racionalidad de la política no es más que un encubrimiento o inversión de la realidad. Y con esta forma de mirar dobles intenciones irrita más pensar que hasta este año 2008 por fin el Estado haya reconocido que desde Estados Unidos llegan las armas que utilizan los narcotraficantes, hecho que fue negado durante más 70 años por los gobiernos de la revolución (Priísta) y por el penúltimo, el de la patética revolución de la esperanza (¿cuál?) con los desopilados Fox y la señora ex presidenta...¡cuando se sabe que eso es una realidad en todo el mundo, ¿por que diablos no iba a ser lo mismo en México con todas sus zonas de conflicto, con toda esa tensión acumulada, con todo el desorden generado por la ausencia de una real conducción de la política interna?. Recordemos que el caos social representa para el tráfico de armas, segundo negocio más exitoso del mundo, nada menos que jugosas ganancias. Pero acaso, ¿no significa al mismo tiempo ese reconocimiento del tráfico de armas la admisión del fracaso de las gestiones de la Secretaria de Gobernación con respecto a garantizar la estabilidad social?, por tanto, ¿no amerita que se sancione al ex titular Francisco Ramírez Acuña por omisión en el cumplimiento de su obligaciones?, por otro lado, ¿no ameritaría la SEDENA una reevaluación de su trabajo por la debilidad mostrada al no impedir que penetraran esas armas de alto poder?, y por último, ¿no merecería una reacción más contundente de los Poderes Legislativo y Ejecutivo para implementar juntos presiones efectivas hacía el Gobierno de los Estados unidos para que aclare dónde se produjeron las armas, cuando se vendieron y por que su propio ejército permite que se sustraiga de su arsenal armas que serán vendidas después en México o cualquier otro país?

El relevo de la Secretaría de Gobernación, cuya titularidad recae ahora en Juan Camilo Mouriño, confirma la sospecha de que el Presidente de la República no tiene idea de la importancia de la estabilidad que en lo interno requiere México, peor aún más, acumula evidencia de que realmente no le importa. Uno puede muy bien considerar que la inexperiencia, inopia, falta de visión y preparación del nuevo titular de la Secretaría de Gobernación, más las oscuras circunstancias en que fue elegido para ocupar ese puesto, constituyen parte de una estrategia encaminada a favorecer la penetración de grupos peninsulares económicamente poderosos al sector energético y encaminar la tan esperada Reforma Fiscal. Desde una perspectiva global lo que se entiende con este gesto es que el Gobierno abandona toda obligación de estabilidad social y seguridad interna, incrementando con ello la tensión y apostando por un escenario de máxima confrontación con grupos de disidentes. Por supuesto, algunos piensan que haber sacado a Mouriño de las sombras significa que el gobierno de Calderón al fin expone sus verdaderos fines ligados con los peores intereses, al fin confiesa las relaciones que ha de favorecer y anuncia el fin del idilio con la sociedad a favor de un maridaje con los grupos más conservadores, y todo ello con la complicidad del pontificado priísta. El encumbramiento del Lic. Mouriño lo único que puede significar en este contexto de desaciertos es continuar en la intervención de bajo perfil por parte del gobierno para atender los grandes problemas de este país, lo que, a la postre será, históricamente hablando, una grave irresponsabilidad por sus tremendas omisiones, ceguera estratégica y descoordinación más acentuada, acumulando ineficacia, corrupción y por supuesto incalculables costos sociales.

Un último aspecto que abona la hipótesis de la ilegitimidad gubernamental es la forma en que la impunidad sigue su marcha triunfal en México. ¿Por que los tres poderes de la Unión no pueden resolver los casos de evidente colusión entre gobiernos, empresarios y religiosos en los casos de feminicidios, abuso sexual de menores, represión a periodistas (como el caso de Carmen Aristegui), tráfico de influencias, corrupción, etc. Por que los Marín, las Gordillo, Las Sahagún, Los Fox, los Nacif, los Estrada Cajigal, los Hank Rohn, los Madrazo y otros más, siguen sin ser llamados a cuentas cuando es evidente su sino delictivo?.

Por supuesto, cualquier ciudadano sabe que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha comportado de forma miserable en aquellos casos donde la gente es sometida por poderes de facto: ahora se cuenta con una evidencia clara de que la pederastia puede ser anulada bajo la tesis de su indefinición jurídica; que los fraudes millonarios al erario público no pueden ser castigados con la cárcel, vamos ni siquiera con la devolución del patrimonio sustraído; que el tráfico de influencias entre los gobiernos y empresarios para encarcelar a una periodista no ameritan juicio político ni responsabilidad efectiva alguna; se cuenta con la evidencia de que un presidente puede intervenir con todo la infraestructura del estado pero esto "no necesariamente puede afectar los resultados de la elección"; se sabe que ante cualquier amparo que un ciudadano requiera de la justicia federal en contra de las practicas abusivas de los bancos (visiblemente BBV Bancomer) habrá un representante del Presidente de la República ¡para hablar a favor de los bancos¡; la iniciativa privada puede actuar con todo su poder económico en un proceso electoral pues es el Derecho que se ha ganado al explotar exitosamente medios que corresponden a la nación (v. gr. Telecomunicaciones) y que no recibiría por ello un juicio medianamente condenatorio de los ministros que defienden -es un decir- nuestro Derecho a recibir información objetiva y sin tendencias ideológicas; se sabe por último que dentro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no importan las evidencias, los indicios o la pretensión de objetividad del Derecho pues al final, previo cabildeo con cada ministro, las decisiones se habrán de someter a votación sin importar si son justas, legitimas o apegadas a Derecho.

Nuestra instituciones pretendidamente democráticas o que se derivan de esta práctica encomiable tampoco se salvan del carnaval de impunidades, los ciudadanos ya sabemos que la democracia sólo es utilizada como un membrete por las clases política, intelectual y empresarial de este país: nada de transparentar la forma cómo en lo interno se conducen los partidos políticos en cuanto a la elección de sus dirigentes o los gastos que realizan; nada de opinar respecto a la elección de rectores dentro de las universidades públicas porque hasta la UNAM, alma mater de la nación mexicana, comete el pecadillo de tener a una reducida y amafiada junta de notables que deciden en voto secreto quien ocupará ese lugar de privilegio; nada de acudir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos porque pueden diagnosticar, en los casos de violaciones sexuales, una úlcera tratada negligentemente; la designación de consejeros del IFE es, en la practica, exclusivo territorio de la negociación de los tres grandes partidos de este país con una complicidad evidente entre el PAN y el PRI, y la ostensible marginación del PRD; etc. etc. etc.

En este turbulento escenario apenas esbozado el ascenso de Juan Camilo Mouriño a la Secretaría de Gobernación significa a todas luces el triunfo de los poderes de facto, financieros y empresariales, sobre el Estado Mexicano, y su previsible sometimiento a los dictados del gran capital.

Desde ahora externo mi más sentida decepción de éste gobierno, desde ahora manifiesto mi abierto escepticismo a los resultados que dice tener, desde ahora manifiesto mi desconfianza por un grupo en el poder que irresponsablemente ha iniciado una guerra sin pretender solucionar de fondo los problemas que lo generan, desde ahora me temo sólo queda esperar que la violencia estallé en magnitudes desproporcionadas y que tal vez mañana estaremos enterándonos de que un jardín de niños fue tomado por asalto y todos sus alumnos muertos por que el Estado "no negocia con terroristas, aunque no haya hecho nada por prevenir esto.


Notas.
[1] Jorge Antonio Díaz Miranda (2007) “Fuerzas armadas y narcotráfico en México”,
En Ligar: ciudadanía, cultura e ideas, Núm. 6-7, 1 de diciembre de 2007.
[2]
Luis Astorga (2007) Seguridad, traficantes y militares. El poder y la sombra. Tusquets Editores, México 2007. ISBN: 970-699-176-X.
[3]Recordemos sobre todo las palabras de Vaclav Havel al analizar las sociedades post totalitaristas: "El poder es prisionero de sus propias mentiras y, por tanto, tiene que estar diciendo continuamente falsedades. Falsedades sobre el pasado. Falsedades sobre el presente y falsedades sobre el futuro. falsifica los datos estadísticos. Da a entender que no existe un aparato policíaco omnipotente y capaz de todo. Miente cuando dice que respeta los derechos humanos. Miente cuando dice que no persigue a nadie. Miente cuando dice que no tiene miedo. Miente cuando dice que no miente...en este tipo de sociedades los individuos deben comportarse como si creyeran las mentiras, (por tanto) viven en la mentira."

Friday, January 18, 2008