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viernes, diciembre 14, 2012

NATALIA LAFOURCADE EN CONCIERTO CON LA BANDA DE TLAYACAPAN




NATALIA LAFOURCADE EN CONCIERTO
CON LA BANDA DE TLAYACAPAN
(SÓLO UN BREVE COMENTARIO)

By Jorge Antonio Díaz Miranda

Cuernavaca Morelos, 12 de diciembre de 2012. La verdad esperaba con grandes expectativas el concierto de Natalia Lafourcade acompañada por la Banda de Tlayacapan, en la nueva ruta que la joven compositora y cantante emprende, alejándose del rock pop y el estilo light-alternativo pasteurizado que ha caracterizado los discos de La Forquetina. Lo mejor que se puede decir del concierto es que, al menos en vivo, el resultado fue apenas aceptable. Lo peor que se puede decir del concierto es que a Natalia le quedó muy grande la prestigiada y multi premiada Banda. Si bien por momentos, la voz de la cantante logra registros esplendorosos, la vocalización se antoja forzada. En general la cantante mostró su talón de Aquiles con  una técnica de vocalización limitada y opacada por la formación sinfónica. No sé si era la falta de ganas de cantar pero en algunas canciones Natalia estaba detrás de la música y su interpretación sonaba desangelada, sin feeling. Si bien el público joven fue generoso con la compositora y la apoyó en todo momento, la Lafourcade quedó a deber.

La verdad es que el repertorio musical escogido por la cantante en su nuevo disco, está lleno de lugares comunes y pastiches, que, sin duda, engordaran su cuenta bancaria y conmoverán en muchos sentidos a los adultos contemporáneos, pero nada más, puesto que su interpretación no agrega nada a los clásicos de Agustín Lara o a la lírica romántica de México. Aunque hay que reconocer que los arreglos de los metales y las cuerdas muestran una actualización interesante en la línea del Jazz con sabor afro-americano.     

jueves, enero 08, 2009

EL MESIANISMO PACHECO DE LA CULTURA PROFÉTICA EN STA. CRUZ HUATULCO

BY JORGE ANTONIO DÍAZ MIRANDA
2008
El desagrado inicial de llegar a la congeladora de carnes frías que supone la estancia en cualquiera de los hoteles de Sta. Cruz Huatulco se disolvió desde la primera noche al fragor de la música, la calidez del mar, la belleza innegable de la zona y el ambiente de deliciosa comunión que departían turistas nacionales y extranjeros. Todavía en diciembre se hacían sentir los ecos del Festival de Música por la Tierra, el cual se llevó a cabo en mayo de 2008. De hecho muchas bandas de música se quedaron desde entonces en la zona o sus cercanías, concediendo en espacios públicos miniconciertos que comenzaban desde las 7:00 pm y se terminaban a eso de las dos o tres de la madrugada, según me contó una soberbia negra de puro ébano. Pero en Cacaluta estaba lo más denso, la raza de bronce, el clan de los vagos, las amantes de lola, la hermandad de juanita, el club de Tobi y sus alegres parcerines y hasta la chilanga banda oficiaba el jolgorio con prolija alegría en buena onda y sin albures gratuitos. Imagínense la escena: las bocinas Robertone a todo lo que dan con su magnifico sonido envolvente, los surfs haciendo piruetas en sus tablas de nariz elevada como la de los modelos Trafalgar y Atlántica, el interminable desfile de bikinis, cerveza y coctelería hasta decir basta, pescado en salsa de pimienta a las brazas, el atardecer, el mar en calma, mi hijo feliz jugando con todos los niños que se encontraba e independiente de sus padres con su inseparable chaleco de flotación y el sombrero amarillo que a todos encantó... Los DJ por fortuna no se azotaron poniendo música de la peña o babosas canciones de trova ni tampoco incurrieron en la falta de poner música trans o rave para nerds autistas super computarizados. Música felizmente humana salía de los altavoces. Una sección de chilenas, luego reggae, son cubano, guaracha molacha, rock, música de Goran Bregovic y de la banda de Emir Kusturika la No Smoking Orkester man¡, y también Rigo Tovar. Es decir, musiquita de puta madre, es decir, pura vida mi hermano, es decir, música incendiaria para corazones en combustión, es decir, el prolegómeno perfecto para el desmadre que seguiría con todo mundo en la misma frecuencia modulada de la buena onda.
Tres alegres tías en semi-pelotas bailaban frenéticamente con fuegos oscilantes anclados a unos cirios de fibra de vidrio que ellas manipulaban con cuerdas. Hacían figuras con acrobacias espectaculares que daban la impresión de inmensas alas de fuego moviéndose en círculos, ascendiendo y descendiendo de un trance sensual de movimiento y expresión corporal. Más allá, en las dunas elevadas, algunas parejitas swingers convivían en un happening íntimo en el que seguramente jugaban a eso me pides y eso te doy... Mientras mi hijo corría de un lado a otro persiguiendo a Odalis, una niña dos años mayor que él. Todos felices y chupando tranquilos, comenzaron a rolar el porro unas chimbitas muy monas con labios jugosos y buenas carnes tenga usted... sacerdotisas del humo sagrado, culitos en free base acompañadas de un par de gorilas maricas grotescamente afeminados. Por fin apareció en el escenario Joan Sibila y luego Fernanda Zuñiga, un par de lugareñas con cancioncitas finonas, políticamente correctas. Lo más destacable de su actuación fue cuando se fueron pues el personal ya empezaba a alucinarlas por el weba-jazz y la bosa-tonta que estos bombones traían como onda grupera. Otra vez el altavoz salvaría la tarde con un animoso León Gieco entonando el himno oficial de los Salieris de Charly... Churritos más adelante el personal se fue relajando hasta quedar suspendidos en un limbo de sabrosa expectativa. Mi hijo se acercó a mi pidiéndome algo de comer y lo llevé a la mesa del servicio para llenar su plato de arroz, pescado y champiñones a la mantequilla, además de darle una copa de naranjada. Luego se fue otra vez a la playa a seguir el juego de policías y ladrones con dos amiguitas más que se había conseguido. Justo en ese instante apareció el plus de la tarde, el plato fuerte, lo más esperado por el personal moteado de la peña, el grupo de reggae Cultura Profética, quienes iniciaron su presentación con un set de covers-tributo al dios rasta Bob Marley: Buffalo Soldier, It is Love, No Woman No Cry, Babylon y Lion of Fire; con las que despertaron a la chavisa semi embotada. Más hierbita santa empezó rolar y los cables fueron subiendo de alucine. Para la segunda parte las fansies se vinieron literalmente con una choco-selección de los éxitos del grupo extraídos de su disco de 2003 titulado M.O.T.A. Pero la verdadera sorpresa estuvo en el Revival con dos canciones suculentas. La primera de ellas que nos regaló el combo Cultura Profética fue un cover cuya autoría pertenece a los Redonditos de Ricota; estos re cabrones se atrevieron a presentar una divertidísima versión reggae-funk-desmadre de la canción Rock Fuerte en el Puticlub, cuyo efecto de contagio provocó una subida de temperatura entre el respetable que casi termina en orgi-puti-faji-fiesta tropicalosa. La segunda y última de la canciones fue el himno del grupo, Ideas Nuevas, una mezcla de calypso disidente y reggae armónico multiplicado a la séptima potencia de la lubricidad...Todos nos fuimos contentos de Cacaluta después de la fiesta de los sentidos, el mar, la música y el fuego que no terminan When the Music Over y hasta mi hijo se fue a dormir con un sueño dulce y apacible.

martes, septiembre 12, 2006

APROXIMACIONES A MURMULLOS DEL PÁRAMO

APROXIMACIONES A MURMULLOS DEL PÁRAMO LA VERSIÓN SONORA DE JULIO ESTRADA DEL MUNDO ESPECTRAL DE JUAN RULFO. Jorge Antonio Díaz Miranda [8/sept/2006] El arte no consuela ni hace feliz a nadie. El arte se arrastra lánguidamente como una perversión, se repite con aplicación sobre un teatro, se hecha de golpe fuera del cubilete de los dados con los que juega Dios… Y cuando el azar, el teatro y la perversión entran en resonancia; cuando el azar quiere que entre los tres haya resonancia entonces el arte es un trance, y entonces, y sólo en este caso lo que nos muestra vale la pena porque es el producto de un sueño: quimérico, irreal, pero verdadero , un pasajero desarreglo de los sentidos para penetrar a un saber distinto, ignoto. [vid. nota 1] * Múltiples sonidos confluyen en el eco: voces murmurantes, el gemir del viento, graznidos lúgubres, vacío y silencio. De hecho el silencio es el contexto, la dimensión, el universo, origen virtual, tinglado, escenario, el verdadero sentido que otorga identidad a la muerte. Luego vienen los planos, las perspectivas, las luces, las expresiones, el desfile de cuerpos inquietos sorprendidos en su agonía, y el tiempo atrapado en una circularidad que en cada vuelta se va estrechando…¿Qué es un fantasma? un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez. * Murmullos indefinidos, quiero decir sin identidad, sin fuente, sin rostro, sin sujeto. ¿Quien dijo eso de venir a Comala para buscar a su padre, Juan preciado, Juan silencio, Juan nosé Rulfo, Juan sin miedo, Juan el que ya no es, Juan el que es (¿pero quien es?)?…un yo lleno de aniquilación y vacío, transparente como sugiriendo que la muerte nos arrebata la voz, la mirada, el color, la expresión y hasta el dolor. * Tiempo y espacio encriptados en una especie de autoreferencia eterna: recuerdo, olvido, nada, el muerto nada sabe del momento después de su desaparición y tal vez mucho antes, ayer, hoy, y mañana nada significan, pero en la muerte el discernimiento de estas dos dimensiones es insustancial, de la misma forma, él, yo y nosotros, no son más que halos de inútil soberbia para defendernos del olvido. * Murmullo que se elevan en una súplica como testimonio de su insatisfacción, del abandono de Dios, de la resignación que viene tras la desesperación; murmullos, murmullos, que ilustran la tensión entre el sujeto que lucha desesperado por conservar su vida ante la inminencia del fin y la contundencia del memento mortis que le arranca de la garganta estertores, ruidos guturales, gemidos, aspiraciones, y el último soplo vital que se diluye en la oscuridad. * Observaba un oscuro y macabro Manuel Acuña que los muertos lloran abundantemente, pues saben que ya no despertaran jamás a una mañana de rocío, a la brisa del atardecer, a la calma nocturna de una oscuridad con luna… ¡como lloran los muertos¡, talvez por eso su última voz se parezca a una letanía, un dolor detenido en un momento como la expresión en una fotografía. Pero, ¿cómo harán los vivos para escuchar la voz de los muertos, única, impersonal, asexuada, indefinida?, quizá soñando, porque en nuestro interior quedó un registro preciso de los tonos y las modulaciones de los desaparecidos, ecos de un mundo extinto, atemporal, desmembrado, hecho de retazos de canciones, de conversaciones, de dichos truncados, de ilusiones sin esperanza, de una paz lejana a la que nunca llegaremos mientras estemos vivos: No vale nada la vida …comienza siempre llorando y llorando pronto se acaba. * Murmullos del páramo[vid. nota 2] es el testimonio de una catástrofe interior expresada mediante una propuesta innovadora que reúne la opera, la música sinfónica, el teatro, la danza, la poesía, y su innovación consiste en sedimentar sistemáticamente la identidad y los cánones de cada una de estas expresiones artísticas. El ethos resultante es una no estructura donde el tiempo y el espacio son alterados arbitrariamente y comprimidos a una circularidad de contingencias que se van acumulando hasta derrumbarse en la disfuncionalidad de una cama donde se acuesta la locura y el descanso no llega, y la desesperación despierta a la desolación; altar de sacrificio para ese cuerpo que se agotó de existir y ha optado por el suicidio –sacrilegio máximo- como solución final. * Los murmullos no mueren, son los vestigios de las almas que no cesan de reprocharnos su muerte, el olvido, su desaparición. Encerradas en el no espacio del olvido al no me acuerdo, estas almas habitan nuestros sueños y escinden nuestra personalidad en la medida en que la soledad y el envejecimiento nos hace vulnerables, en la medida en que nos acercamos al desfiladero, o en la medida en que la ruina, el polvo y la oscuridad nos den alcance: hay pueblos que saben a desdicha, se les reconoce por el viejo aire pesado y decadente que los rodea, su aspecto tumulario exhibe abandono. * Música minimalista para el descenso fúnebre a las sombras, canto gutural, suspiros, voces deformadas, lejanas, personajes evanescentes en el juego policromo de luz. Tensión y contrapunto, tonalidades agudas y susurros en la oscuridad, espadas de fuego que bajan hasta la boca del infierno donde un mar de sábanas se agita en el fuego de una pasión truncada, la de Eva-lilith-Susana que padece en el cuerpo los estigmas de la histeria, ella, Andrómeda, se niega a ser redimida por la hipocresía y la intolerancia, ella, la puta sedicente que abre sus piernas para ser poseída por el demonio. Éxtasis fatal, rapto ígneo, su mente gira vertiginosa y su cuerpo se lanza en caída libre hacia el abismo: su intensión es determinante, su cuerpo gime y se resquebraja, su cuello níveo se quiebra ante la fuerza de la soga que es también su ultimo contacto con el mundo, y yace suspendida como una mariposa disecada que en su apoteosis confirma la irrupción del fin del mundo. * Comala es el infierno sobre la tierra, la evidencia contundente de la impiedad de Dios, el producto de su irá extraviada. Todo se origina de la nada y todo regresa a esta. * … Rezaste y no obtuviste consuelo, era estéril la tierra prometida, tus hijos crecieron aferrados a raíces muertas, y fueron tantas las lágrimas, e inmenso el dolor… todo en vano a cambio del horror. [México D.F., 8 de septiembre de 2006] Notas 1. Se trata de una perífrasis inspirada en las bellas palabras que Michel Foucault plasma en su libro Theatrum Philosophicarum comentando un libro de Gilles Deleuze. En el original Foucault elogia al acto de pensar fuera de las restricciones que impone un sistema lógico. Al autor de estas aproximaciones le pareció que tal ejercicio intelectual, insólito e irrepetible, sólo puede derivarse del arte y sugiere que justamente este tipo de pensamiento no-lógico es la fuente creativa de la propuesta sonora-escénica Murmullos del páramo: un efecto fractal derivado del azar sería una definición de Murmullos… donde la secuencia es una estrategia desesperada del yo para orientarse en medio del caos, no obstante, el resultado es azaroso, indeterminado, ligado fatalmente a las emociones, una sensación de vértigo que impone la sombra de lo desconocido, lo oscuro, la muerte. La perversión, para este caso se refiere a esa obstinación de mostrar la oscuridad de la forma más cruda, más directa, sin previo aviso, sin indicios de su irrupción, especie de foliè e deux donde actores y público se vinculan a través de la angustia y la locura que provoca lo desconocido. 2. Murmullos del páramo: Julio Estrada compositor y director musical, Sergio Vela director de escena, Fátima Miranda soprano, Ko Murobishi danza butoh, Neue Vocalsolisten, Ko Ishikawa shó, Mike Svoboda trombón, Magnus Andersson guitarra, Stefano Scodanibbio contrabajo, LlorenÇ Barber ruidista, André Richard diseño de espacio acústico. Presentación en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la UNAM el 8 de septiembre de 2006.