viernes, junio 01, 2007

BERENICE

BERENICE
En la penumbra de la alcoba
tu voz sibilante me provoca,
en la oscuridad mis manos se juntan con tus manos
en una misma plegaria, en un mismo deseo,
húmedad de mar y transpiración agitada,
Bajo mi cuerpo violento
tu vientre cálido,
nuestros labios, nuestra mirada
se reúnen ahi
desde la turbulencia de las sombras,
El velo de la noche
el reino de los sueños
enfrascados los cuerpos
en la sutil danza de la muerte,
Berenice es la revelación del cuerpo a través de los sentidos
el asalto
la guerra
para imponer el deseo propio
para trasgredir
y romperse la madre
girando en remolino,
Tu gruta márina de espasmos
tus senos calientes
tu húmedad
tu cuerpo breve
la tensión de tus piernas
tus ganas de olvido
mi impotencia
mi rabia
mi desesperación
mi olvido,
Pero qué importa el después
si ahorita poseo tu culo
si tus senos se ofrecen a mis labios
si tu vulva me aloja
si encuentro mi reflejo en tus ojos...
que importa
si tus labios me besan
si tu cabello me acaricia
si el suculento bocado de tu juventud
acaba conmigo.
Advertencia a mis hipotéticas lectoras: La imágenes recogidas aqui no son reales en el sentido de haber sucedido recientemente, es un ejercicio que si se quiere, aglutina las imagenes de algunas mujeres que he conocido, todas en uno como el aceite tres en uno. Pero antes que todo, debo decir que, escribir es un ejercicio sobre el cual no hay límites o restricciones, el autor puede escribir lo que quiera, cuando quiera y presentar las imagénes como mejor le parezcan. No hay aqui la doble intencionalidad del discurso que pregonaban los escolásticos, tampoco la forzoza correlación con la realidad como lo pregonan los materialistas, y menos aún el intento de una conspiración como lo pregonan los adlátares de la filosofía de la sospecha. Si hay, y en abundancia, ficción y deseo que se conjuntan en el intento de crear desde la emotividad, imagenes sensibles apartir de imágenes como el de la chica con el torso desnudo, cuya autoría corresponde a Ramiro Cuellar. Ya se lo que vendrá después, acusaciones de misoginia, machismo, infidelidad, escenas de celos, gritos, lágrimas, arranques de histeria, malos entendidos, etc, etc. Una disculpa anticipada por mi atrevimiento. Pero los pastelillos tambien pueden ser preparados por el autor, con la receta que mejor le plazca, evocando para si el connubio del goce y el sacrosanto onanismo: como el gran masturbador el escritor debe asumir para si la responsabilidad de su goce y dejar a un lado las molestas consideraciones a priori de los otros. Aqui, que aviente la primera piedra el sujeto que no le haya pasado por la mente, mientras hace el amor el deseo de estar en otro lado, con otra o con otro.
atte.
Jorge Antonio Díaz Miranda
01 de junio de 2007

miércoles, mayo 09, 2007

GEORGE ENESCU: LA SAGA POSROMÁNTICA DE UN COMPOSITOR EXTRAORDINARIO



GEORGE ENESCU (1881-1955)
LA SAGA POSROMÁNTICA
DE UN COMPOSITOR EXTRAORDINARIO

JORGE ANTONIO DÍAZ MIRANDA
[1]
(MÉXICO, 09 de mayo de 2007)


Dedicó éste trabajo a mi amigo,
el Maestro Modesto Avelino
y su valiosa evocación
del escritor austriaco
Robert Musil.



Brillante violinista, compositor y director, George Enescu, nació el 19 de noviembre del año 1881 en la ciudad de Liveni, Rumania. Desde joven acusó sus habilidades prodigiosas para el dominio de instrumentos de cuerda, Violoncello y Violín principalmente, graduándose a los once años en el Conservatorio de Viena y a los 16 en el conservatorio de París. De ingenio creativo y sutil, Gabriel Faurè lo considera el ejemplo más refinado de lo que debe ser un interprete lúdico. Jules Messenet, Décano del conservatorio de París dirá que el joven Enescu es el creado de la composición de las probabilidades heterofónicas, una técnica de improvisación dentro de una estructura armónica, el hito de una especie de "probabilidad matemática configurada y proyectada en la música". El sentimiento arrebatador de la celebración apolínea aunada a sentimientos impulsivos y pasiones desenfrenadas, reminiscencia sonora in honoris de Hélade, Roma y sus adlatarés visigodos centroeuropeos, y donde la centralidad de la inspiración y el leit motiv recaen en las murallas visigodas que rodean la oscura ciudad de Bucarest.

El artista de corte escoge para sí la lejanía del bienestar áulico, sin embargo la Reina Virgen Magiar de Rumania es implacable a la hora de acogerlo bajo se blasón real. Desde el limbo el corazón del artista alimenta tres pasiones hacia el movimiento del romanticismo tardío germánico, el estilo neoclásico de la escuela musical francesa, y el folklore de Rumania. Por supuesto, tales inclinaciones marcan a buril el ágape de su estilo, que algunos puristas denominan ambigüedad culterana, pero a la postre se verá que la habilidad e ingenio del artista le permitirán forjar desde estos ejes estilísticos un estilo armónico, sobrio y ante todo equilibradamente cromático. Amén de la poesía que se despliega, de las fugas, de los arrebatos, de la evanescencia de sus notas que salen y entran del tinglado provocando un efecto de disposición al odio o al amor.

Inimitable, irrepetible, único, Enescu reclama para sí una gloria que no le puede dar este mundo, lúcido ante esta terrible limitación, diseñará un periplo intelectual tortuoso y volcará cada canon para extraer una forma de componer donde la estructura precede a la probabilidad, la armonía y los tonos iniciaran desde un espacio preciso y terminarán en el vacío[2]. Esto es, según el juicio de Julia Bederova, él núcleo inagotable de su posición sensualista, estética y emocional; la deontología de un espíritu que antes que nadie ha trocado la mágica oscuridad en una fuente perenne de la luz.

Impresionista post romántico con tendencia a la reivindicación de los valores nacionales -que no nacionalistas- será recordado por su más famoso alumno Yehuid Menuhin, como el portador a un mismo tiempo de la vanguardia (el modernismo) y la tradición centroeuropea.

A los 15 años Enescu hace una demostración dramática de su capacidad creativa, escribe el Poema de Rumania Op. 1 y La Rapsodia de Rumania Op. 11, con ambas composiciones se da a conocer como un virtuoso y singular violinista, los alcances de su expresión, el color que tiñe la orfebrería de notas, compases, puntos y contrapuntos; ponen de manifiesto rutas inexploradas, filones vírgenes y horizontes con las que la vulnerabilidad de la vida y la fragilidad humana entran en la música como pilares de expresión artística.

Humano, demasiado humano, esa es la impresión que emerge de la obra del joven Enescu emancipado de barroquismos y adornos innecesarios, y lo que queda, lo que nos ofrece, es la raigambre que define genuinamente porque el hombre es humano: su condición de mortal. Pero no se trata de un sentimiento de derrota, al contrario, la felicidad emerge de una fuente inagotable, triunfante a pesar de la finitud tajante del tiempo y de guadaña de la muerte. Esto se verá más claramente en su composición Octet Op. 29 que finaliza con un movimiento envolvente y dinámico con el que nos trasmite el triunfo de la vitalidad sobre la muerte: la vida sigue a pesar de la muerte; la aparente monotonía del contrapunto se trastoca con la recursividad notativa de los violines que emergen intactos de y desde las sombras, es decir, desde la corrupción del mundo.

Pese a la grandeza postrera del novel compositor, al final de su vida fue acusado injustamente de plagio y marginado por ello, su estilo fue condenado por las comparaciones uxoricidas con que la doxa purista lo querer ridiculizar sin lograrlo, acusándolo de quererse parecer al escritor francés Joris Karl Huysmans o a la pintora rusa Natalia Goncharova, que lograron cada uno en sus respectivas disciplinas conjuntar lo nuevo con la tradición. Argumentaban esos críticos que, en Enescu era inegable su ingenio, sin embargo el resultado de su trabajo era como una especie de eidolum del espejo: singular pero no original, venerable, pero grande no, habilidoso pero no virtuoso, Con luz pero no esplendente.

Durante la primera guerra mundial se queda en Bucarest rodeado de sus alumnos, pues las actividades pedagógicas absorben todo su tiempo. Después de la guerra, continua su actividad dividida entre Rumania y Francia. De ese período han quedado para siempre sus interpretaciones del Poema para violín y orquestra de Ernest Chausson y de las sonatas y las partituras para violín de Johann Sebastian Bach.

Los últimos años de su vida estuvieron bajo el signo de una extraña enfermedad, no obstante le alcanza para promover la educación y los festivales musicales en su natal Rumania, ofrecer conciertos en Estados Unidos (Nueva York, 1950) donde se despide de su carrera ante el quebrantamiento gradual pero implacable de su salud. Presintiendo la muerte expresa su deseo de volver a Liveni y devolver a su tierra el honor y la inspiración. Muere el 4 de mayo de 1955 y en honor a su memoria, la ciudad de Liveni adopta el nombre George Enescu.

Es altamente recomendable la interpretación de algunas de las obras de Enescu, mencionadas en estas notas, que nos ofrece el violinista Gidon Kremer y la Kremerata Baltica (Nonesuch, 2002), donde debemos de poner mucha atención el gesto dramático de chelos y violas, y la contraparte lúdica "andante sostenuto e cantabile", a cargo de los violines.

NOTAS

[1] El correo del autor es jordim888@hotmail.com. Su portal electrónico esta ubicado en
http://duncan-bestiariolugburz.blogspot.com/

[2] La caracterización de éste estilo moderno de crear música se debe a Max Weber quien en 1922 escribe un ensayo extenso y profundo sobre los “Fundamentos Racionales de la Música”. En el mismo describe las tendencias de la música sinfónica moderna que, “…se mueven de modos múltiples en dirección de una desintegración de la tonalidad”. Según el mismo Weber este es el resultado de la conversión característica, en parte romántica-intelectualizada, de nuestro goce por el efecto de lo interesante. En Max Weber (1922) Economía y sociedad. Traducción de J. Medina, J. Roura, E. Imaz, E. García, y J. Ferrater. “Apéndice. Los Fundamentos Racionales de la Música” P.p. 1118-1183.
®Jorge Antonio Díaz Miranda
Cuernavaca Morelos a 9 de mayo de 2007.

jueves, abril 26, 2007

EL SUICIDIO



EL SUICIDIO


YURIDIA ITURRIAGA VILLASEÑOR [1]
[México 2007]


El título de este ensayo corresponde a una de las grandes obras que la sociología ha aportado al conocimiento de la sociedad, se trata de la investigación que Émile Durkheim publicó en 1879[2], intentando estudiar científicamente un fenómeno desconcertante donde los sujetos dirigen sus esfuerzos para auto aniquilarse. Con Durkheim asistimos fascinados y temerosos a un teatro de operaciones insólito, la violencia, pero donde no hay, por lo menos externamente, enemigos que se prodigan agresividad mutua, la violencia desmedida que constituye el impulso de asesinar tampoco parece estar dirigida a un objeto externo. El suicidio es una conducta perturbadora, la cual, más allá de las estadísticas epidemiológicas que son impactantes, deja una estela de interrogantes sobre las razones, los motivos, las visiones que llevan a un individuo a la tierra de nadie. Introduciendo el método comparativo, que es el canon boyante de las ciencias sociales hasta nuestros días, Durkheim trata de establecer diferencias y similitudes entre dos tipos distintos de sociedades, una con valores sustentados en el pensamiento protestante y otra con valores sustentados por el pensamiento católico[3]. La intuición del sociólogo francés inicia y acaba en la reflexión de los valores, de ahí que su análisis tenga como punto de partida el conjunto categórico de valores, es decir la religión. Con una metodología estadística[4] como base, Durkheim demuestra que el grado más adverso de anomia (una especie de inconciencia e incongruencia de los valores) está ubicado en los países protestantes, y ello en virtud de la presión social y la agudización de la ansiedad que padecen las personas que habitan esos países. La anomia es una constelación de factores producidos por el conflicto que se genera entre el modo de vida, los hábitos, la historia, el medio, la familia nuclear y el sujeto: una especie de palimpsesto turbulento que erradica la identificación, el arraigo y el sentido de pertenencia de un individuo a una comunidad determinada. Los efectos observables desde el punto de vista conductual, según Durkheim, aparecen en el siniestro orden que a continuación se describe: desesperación, sentimiento de derrota o fracaso social, aislamiento, marginación social, ansiedad, aburrimiento, falta de sentido de la vida, soledad y finalmente agresividad. [5]Exceptuando las situaciones de crisis tales como la guerra (donde curiosamente los índices de suicidio disminuyen porque cada sujeto dentro de la sociedad cumple una función productiva determinada), el sujeto se ajusta normativamente a los indicadores conductuales que nos propone Durkheim.


Pese a lo anterior, la estela de preguntas que deja el suicidio siguen sin responderse, por lo menos desde el punto de vista de la lógica interna que sigue un individuo para decidir por si mismo cuando terminar y cómo. Tomemos por ejemplo el caso de un novel escritor sueco, Stig Dagerman, el llamado niño prodigio de las letras escandinavas. Dagerman escribirá toda su obra en cinco años, es decir de los 21 a los 26 años de edad. El legado principal de ese período creativo es una confesión de solo 10 páginas que apareció publicado después de su muerte bajo el titulo “Nuestra necesidad de consuelo es insaciable”. Reportero en la Alemania de Posguerra[6], Dagerman realiza reportajes sobre el periodo de ocupación por parte de los aliados y encuentra que entre estos y los nazis no hay diferencias significativas, pues tanto unos como los otros se comportarán como asesinos: prepotentes, violadores, dictatoriales, y compartirán un desprecio desmedido hacia la vida y sus derechos elementales. Ante semejante desilusión, escribe, “no habrá salvación para nadie, los vencidos estarán muertos más temprano que tarde y los vencedores serán a la postre los vencidos por su ignorancia y prepotencia”, y concluye, “cualquier acto heroico es estéril, cualquier ilusión de mejorar la vida humana es pura utopía”[7]. Hastiado de lo que ve, renuncia al diario para el que escribe, se encierra en su casa por meses, escribe cartas de despedida a sus amigos y decide que ya no vale la pena seguir en lo que llama “la farsa cotidiana de vivir”. La versión más plausible sobre la forma en que se suicidó fue la de uno de sus más cercanos amigos: La tarde del 4 de noviembre de 1954 se disparó a la parte frontal del cráneo y murió más tarde por las complicaciones de las heridas internas y de entrada y salida provocadas por el proyectil. También en este caso la estela de preguntas sigue sin hallar una respuesta.


Me parece que fue Sigmund Freud[8], padre del psicoanálisis, uno de los que más aportó sobre la comprensión de la lógica interna o psíquica que mueve a un sujeto a dar un paso en falso al vacío. Desde sus ensayos de investigación, “La interpretación de los sueños” (1900), “La pérdida de la realidad en la psicosis y la neurosis” (1924), “Concepciones de actualidad sobre la guerra y la muerte” (1915), “Los instintos y sus destinos“ (1915), “Lo inconsciente” (1915), “Pegan a un niño” (1919), “Lo siniestro” (1919), “Más allá del principio del placer” (1920), Psicología de las masas” (1921), etc., sabemos mucho más acerca de la psique humana, y pese a los años, las nociones que ahí se exponen no dejan de tener actualidad y vigencia. Por ejemplo, que la conciencia, el yo y la realidad no son el núcleo generador de las motivaciones, la conducta y el sentido de la vida humana, en todos ellos también participan los instintos inconscientes que no pueden ser detenidos por el filtro de la razón, la lógica o la objetividad. Desde mis orígenes hasta donde he llegado, gran parte de las motivaciones de mi conducta son desconocidas para mi, en cuanto a su origen y dirección. Es probable que en la conducta de suicidio haya mucho instinto y poca razón. Desde Freud sabemos que lo marginal salta violentamente hacia el centro en algún momento inesperado de la vida; que la orientación del instinto en determinados casos esta inducido por pulsión de muerte; que en la forma en que hemos vivido nuestra infancia está escrito a buril nuestro destino; que el masoquismo no es más que un sadismo orientado contra nosotros mismos; que el suicidio no es más que un asesinato simbólico que por sí mismo encierra un mensaje y una advertencia. Pero una vez más, pese a las aportaciones de éste psicoanalista vienés, la estela de preguntas abiertas por el fenómeno del suicidio sigue sin respuestas, aunque ahora podamos hacernos hipótesis sobre su mecanismo psicológico de activación.


Aquí, conviene recordar el caso del poeta mexicano del siglo XIX Manuel Acuña. Estudiante prodigio de la Escuela Superior de Medicina[9], se destacó en las letras como un poeta romántico de estilo neoclásico. Perteneciente a una generación de talentosos estudiantes y escritores educados por mentores de la talla de un Justo Sierra, sus compañeros suelen recordarlo como un sujeto poseedor de un carácter sombrío, adusto, lejano. Juan de Dios Peza[10], uno de sus ilustres compañeros, recuerda su adicción al café cargado y espeso que Acuña solía consumir en grandes cantidades, “el brebaje negro de los sueños blancos”. En la víspera de su desaparición, el poeta del hogar[11], describe en su diario la expresión melancólica acentuada que ostentaba Acuña, sus composiciones desesperadas, sus versos fúnebres, el mensaje que una y otra vez se reproduce con un trasfondo de desesperanza. Un díaAcuña se despide de sus amigos –Nos relata Juan de Dios Peza- de una forma por demás extraña, como si fuera a emprender un largo viaje, del que no pensaba regresar. Al interrogarlo Juan de Dios Peza sobre el sentido de esa despedida, Acuña lo ataja diciendo que a la mañana lo sabrá todo y le pide que no llegue tarde. Al día siguiente Juan de Dios Peza asiste a la cita con su amigo, pero debido a demoras y circunstancias ajenas llega con retrazo, penetra a su estancia y lo encuentra con la expresión natural del que duerme. Toca su frente, guiado por un oscuro presentimiento, y la encontró fría; de uno de sus ojos levanta el parpado y la expresión de la pupila luce aterradoramente vacía. El cuarto esta saturado de un olor a almendras quemadas que es el signo inconfundible del cianuro. En la mesa está encendida una pequeña bujía y junto yace una nota “Lo de menos era entrar en detalles sobre la causa de mi muerte, pero no creo que le importe a ninguno, basta con saber que nadie más que yo mismo es el culpable. –diciembre 6 de 1873- Manuel Acuña”[12]. Una vez más, este hecho nos vuelca a la cara una situación en apariencia absurda y siniestra, pero, qué vida, qué tipo de problemas o qué visiones tienen los sujetos como Manuel Acuña, para llegar a una conclusión radical, última, determinante y terminal. Dejemos una vez Más hablar a Juan de Dios Peza que interpreta de esta manera la auto inmolación de colega y amigo de generación: “Acuña fue víctima del hastío, de la nostalgia moral, de esa enfermedad sin nombre que marchita las flores del alma cuando apenas están en el capullo. En sus últimos días, (Manuel Acuña) vivía de una manera extraña: sus vigilias eran constantes; leía y escribía hasta el amanecer; gustaba de tomar un café espeso, al que llamaba Manuel M. Flores y aparentaba una jovialidad que servía de antifaz a su secreta tristeza. Su trágica muerte es del extravío cerebral su resultado…”[13] y una vez más, arribamos sin más a un conjunto difuso y polimorfo de preguntas que perturban nuestro horizonte intelectual con su pesada estela negra.


En la actualidad, mientras la cifra de suicidios aumenta y el grupo de población más vulnerable está conformado por sujetos ubicados en un rango de edad entre los 14 y los 25 años, contamos con mejores instrumentos de observación científica en el campo de la salud: la farmacología y la imagenología cerebral computarizada han revelado los mecanismos internos mediante los cuales funciona el cerebro humano[14]. Por otro lado, hoy podemos inducir estados psicológicos similares a la depresión, la ansiedad o el pánico mediante técnicas farmacológicas o bien la interrupción del ciclo sueño-vigilia. La suma plurisecular de conocimientos obtenidos en los últimos años de investigación, nos arroja una visión compleja del funcionamiento cerebral, y hoy sabemos que el autismo, la psicosis o algunas perturbaciones mentales de frontera, son provocados en distintos grados por un déficit funcional de vías dopaminérgicas. Desde esta comprensión molecular[15], la farmacología ha podido diseñar sustancias químicas que reducen la ansiedad, la agresión o la dispersión de la atención en estos sujetos. Es posible que una explicación plausible para algunos casos donde se comete suicidio devenga de la neuropsicología, también es posible que un seguimiento clínico de tipo longitudinal (es decir, observación por un largo período de tiempo) nos de pistas sobre estrategias de prevención e intervención psiquiátrica y psicológicas oportunas, que nos ayuden a reducir la incidencia del suicidio. Sin embargo y pese a los nuevos descubrimientos, la estela de preguntas sobre la lógica interna que lleva a aun sujeto a decidir su propio fin y los medios con los que lo llevará a cabo, sigue sin respuesta.


Recurramos a un último ejemplo que nos ilustrará, en el marco de un tiempo más cercano y familiar para nosotros, la complejidad de factores que confluyen en un caso célebre de suicidio, el cual ocurrió hacia la primera mitad de la década de los noventa del siglo XX. Se trata del cantante Kurt Cobain, voz líder de un grupo de rock con mucho éxito durante la década de los noventa del siglo XX que se hacían llamar Nirvana. Una mañana de abril del año 1994 encontraron su cadáver al interior de su departamento, las evidencias visibles eran indicativas de un suicidio, una escopeta recortada, cartuchos percutidos, rastros de heroína y una nota escrita de su puño y letra. Al margen de considerarlo como un suceso de escándalo de proporciones mediáticas, existen en este caso evidencias de un malestar que Cobain exhibía de manera más aguda en los meses anteriores a su muerte[16]: la intensificación de su adicción a la heroína, su agresividad incrementada, el aburrimiento, la depresión, la falta de sentido sobre lo que estaba haciendo, el aislamiento, la cancelación de todos los vínculos sociales (ruptura con su pareja y sus amistades) , y, finalmente la nota que era todo un manifiesto del pesimismo y la auto aniquilación. Los títulos de su discografía constituyen una antología de imágenes nihilistas con las que Cobain nos mostraba su visión terrible del mundo, Bleach, In Utero, Nevermind, Heart Shaped Box; ostentan en su manifiesta intencionalidad agresividad, desolación, desesperación y fatalidad. Cómo hacer contacto con un tipo que mientras más éxito tiene, se siente más fracasado y sólo que nunca. La nota de despedida alude precisamente a esa sensación de fracaso en los pasajes que su viuda Courtney Love hizo público durante el sepelio[17]: “Este recado será sin duda fácil de comprender. Mostraron ser muy ciertas todas las advertencias que me fueron hechas en las lecciones básicas del punk que recibí a lo largo de los años desde mi primer contacto con –digamos- la ética inherente a los conceptos de independencia y pertenencia a la comunidad. Hace demasiados años que no experimento más la emoción de escuchar música además de crearla, así como de escribir algo verdaderamente. Todo ello me provoca una culpabilidad indecible: cuando nos encontramos tras bastidores, se apagan las luces y empieza a rugir la muchedumbre, por ejemplo no me siento como Freddie Mercuri[18], quien parecía encantado con el amor y la adoración de la gente, los gozaba realmente. Actitud que admiro y envidio de corazón. No puedo engañar a nadie (…) eso (de engañar) no es justo ni para ustedes ni para mi. El peor crimen que se me ocurre sería el de fingir para seducir a la gente, de hacer como que me divierto al cien por ciento. Es mejor arder de una vez que consumirse lentamente. ”. Pero a qué tipo de lecciones se refiere Cobain, por que se presentó de súbito esa inapetencia, esa falta de sentido; por que un tipo que triunfa en lo que le gusta hacer, en lo que crea, en lo que trasmite, se siente perdido y decide que no hay salida posible. Aquí también es posible responsabilizar a la heroína por la deformación perceptual del sujeto, sin embargo reducir la compleja relación multifactorial, social y psicológica, que confluyó en este personaje para arrojarlo a una situación sin salida, sería absurdo e imparcial. Pero una vez más cualquier intento de análisis se enfrenta a una cadena interminable de causas - efectos para la cual no tenemos ideas claras. La estela tenebrosa sigue dominando nuestro horizonte racional.


Volviendo a Durkheim[19], es preciso, tal como lo propone en su obra Le suicide, sentarnos a meditar, con paciencia y determinación sobre el tipo de valores que portan las sociedades en general y la nuestra en particular, que son, cómo se formaron, el sustento de su atribución, y la capacidad de que ellos porten a través de la cultura una información clara para que el sujeto cuente con una carta de navegación precisa que le sirva en los momentos de mayor dificultad. Lo anterior se hace una necesidad ante fenómenos como el suicidio, su presencia –nos dice Durkheim- es el índice de una miseria moral que aqueja a la sociedad en su conjunto, en el fundamento que sustenta sus valores más generales. El problema de los valores en general, de acuerdo a Durkheim, es, que son utilizados por nosotros como un conjunto de criterios con los cuales opera una especie de eugenesia racional, es decir, los valores solo son considerados desde el punto de vista de la falta, de la desviación, de la culpa y el castigo. Ese es justamente el tipo de uso de los valores que debe ser combatido a través de la razón, la cultura y la educación. Esa es la tarea a la que nos invita el sociólogo francés, misma que, en última instancia, es necesario acometer para tender lazos entre las viejas y las nuevas generaciones: un lazo si se quiere frágil e insuficiente pero que a la postre será la base de una nueva y genuina comprensión para todos, sobre lo temas que Schnitzler denomina los “tres eternos”[20]: el amor, la muerte y el juego y sus estados intermedios donde se experimentan el placer y el dolor, pues el suicidio nos plantea preguntas sobre cómo los seres humanos experimentamos y percibimos la vida a través de estos eventos concurrentes, tanto individual como colectivamente. [21]


En este inicio del siglo XXI, la incidencia de suicidios parece incrementarse geométricamente, los jóvenes son la población vulnerable. El hecho de que su incidencia esté localizada en un grupo de población parece encerrar es sí mismo, una vez más, un mensaje y una advertencia en el sentido de que las causas del suicidio no solo están en la religión, o en el alma o en el cerebro, sino en el medio social en el que viven los sujetos que deciden por sí mismos quitarse la vida. La enfermedad moderna de las sociedades de nuestro tiempo tiene una presencia furtiva, caracterizada por aburrimiento, soledad y falta de sentido de la vida. ¿Les suena familiar?. Es muy posible que el suicidio, en virtud de las preguntas sin respuestas que se revelan con su presencia, se convierta para la ciencia biomédicas en un nuevo símbolo sagrado, como en su día lo fueron la epilepsia, la lepra, la locura, la esquizofrenia y el autismo. Sin embargo, desde el campo de la medicina, la psicología y la educación debemos seguir realizando esfuerzos contra esta enfermedad que amenaza silenciosamente a nuestra sociedad.


Cuando este ensayo estaba terminado cayó en mis manos el libro de Leila Guerriero (2005) Los suicidas del fin del mundo. Crónica de un pueblo patagónico, Tusquets editores, 2005; el cual nos ofrece la crónica del pueblo rural de las Heràs, en el extremo sur de la Argentina, donde en el la década de los noventa sucede una ola de suicidios de jóvenes entre 15 y 25 años. La reconstrucción que nos ofrece la autora es crudo y drástico pues ilustra con mucho sentido el peso moderno del desempleo y la falta de futuro en un poblado de no más de mil habitantes donde sus jóvenes llegan a una conclusión radical.


NOTAS


1 La autora tiene la formación de Psicología y se ha especializado en los últimos años en Neuropsicología, Psicoanálisis y Literatura austro-húngara en lengua alemana. Su correo electrónico es psicintegra@gmail.com


[2] Émile Durkheim (1879) El suicidio, ediciones Coyoacán, México 2002. Sin Traductor.


[3] Op. Cit. pp. 27-70.


[4] Al respecto, Ian Hacking nos dice que “ El suicidio es un tema reiterado en las estadísticas (de la época). En un caso de imperialismo médico había un implícito silogismo: la locura debía ser tratada por médicos, el suicidio era una clase de locura, por lo tanto las estadísticas de suicidio se trataban como las otras estadísticas médicas. En consecuencia, las teorías médicas de la causalidad fueron aplicadas al suicidio. (las cursivas son mías). Ian Hacking (1990) The Taming Of Chance. By The syndicate of the Press of the University of Cambridge, England 1990. Traducción llibre.


[5] Émile Durkheim (1879) El suicidio, pp. 338-343.


[6] Stig Dagerman (1947) Tysk Hôst, Edición personal. Stockholm 1947 (Fotocopia).


[7] Ver, en este sentido, el relato sobre el bombardeo a la ciudad de Hamburgo, Alemania, por Jôrg Friedrich (2002) El incendio, Taurus Historia, México 2005. Trad. Irene Pérez Michael y Miguel Sauras Rodríguez-Olleros., pp. 440-446.


[8] Se citan los nombres de los ensayos tal como aparecen en la edición de las Obras Completas reunidas en la edición hipertextual multimedia de Nueva Hélade, 1995, que toma como base la traducción al español de Luís López – Ballesteros y de Torre (1924) .


[9] Actualmente convertido en el Palacio de Minería de la Ciudad de México


[10] Juan de Dios Peza (1900) “Manuel Acuña intimo” , En Varios (1982) Cuadernos mexicanos, Edición Especial preparada por la SEP_ Dirección General de Publicaciones y Bibliotecas, México 1982. 32 páginas.


[11] Como era conocido Juan de Dios Peza.


[12] Juan de Dios Peza (1900) “Manuel Acuña intimo” , p. 8.


[13] Op cit. Pp. 13-15.


[14] Jon Elster (1999) Sobre las pasiones. Emoción, adicción y conducta humana. Paidós , Barcelona España, 2001. Trad. J. Francisco Álvarez y Adriana Kiczkowski. Cap. 4 “Cultura, emoción y adicción”, Pp. 87-129.


[15] Philip Kitcher (1996) Las vidas por venir. UNAM_Instituto de Investigaciones Filosóficas, México 2002. Trad. Pilar Mascaró. Cap. 12. “La disección del Yo”, Pp. 265-278.


[16] Dave Marsh (1995) “Sobrevivan a esto”, En Corriente Alterna, No. 32, mayo-junio 1996. México. Trad. Angelika Scherp.


[17] Op. Cit. Pp. 5-7.


[18] Frontman, compositor, líder carismático e histrión multifacético del grupo británico de rock, Queen (Nota aclaratoria de JADM).


[19] Émile Durkheim (1879) El suicidio, pp. 331-337.


[20] Peter Gay (2002) Schnitzler y su tiempo. Retrato cultural de la Viena del siglo XIX. Ed. Paidos Testimonios, Barcelona España 2002. Trad. De Martha Pino Moreno. Cap. 3 “Eros y síntoma”, Pp. 81-108.


[21] A este respecto Léanse las siguientes obras: Ernest Jûnger (1930) Sobre el Dolor . Tusquet Editores, España 2003. Trad. Andrés Sánchez Pascual. Pp. 13-85; Jankélévitch Vladimir (1977) La muerte, Trad. Manuel Arranz, Pre-Textos, Barcelona España, 2002.


martes, abril 24, 2007

UN RECUERDO DE LA INFANCIA



Inspirado en la interpretación de la canción "Rosa de Tango" por Anibal Troilo y su Orquesta Típica y al voz esplendorosa de Alberto Marino . Incluido en Los Tangos de Evita, Milán 1996.


En el barrio de sangre y tango
Deje el amor
arrumbado en el umbral
de una pálida mujer
generosa amante que ame una vida/

oh carne doliente
de incitantes humores
ella, la de luna y misterio
que no he vuelto a ver jamás/

Era su rostro tan bello
y sus bucles dorados
que al viento
iradiaban el brillo de plata
de la luna perseguida/

vestida con satin luminoso
bailaba esa canciòn antigua
con gracia y esplendor/

todavía la veo en la esquina
esperando bajo la lluvía
los amantes que en tropel
la adoraban
por sus piernas de puta
y sus besos de muerte/

llena de semen,
los despedía a la madrugada
y yo me escapaba de casa para verla,
y ella depositaba el último beso en mi mejilla
y con ello me hacía participe de sus pecados/

Todavía la veo con su vestido de satin
bailando alrededor de mi
mostrandome la vida, mostrandome su sangre
envuelto por la tibieza de sus pechos desnudos
sujeto sin querer escaparme
por sus piernas de alabastro,
caminando a su lado, siguiendo su sombra
robandole una sonrisa
y sonriéndole agraciado por su mirada/

ella, la única aurora de mis seis años
mi amante platonica
y yo su hombre soñado
lazos extraños del amor
forjados en la imposibilidad
meláncolica de un tango

y te digo adios
desde mi recuerdo
zarpando a un rumbo incierto
más cerca de la oscuridad
más lejos de mi amada infancia,
y desde aqui te digo trémula novia mìa
que aún desde tu fría tumba
yo no te olvido
ni te olvidaré nunca/


Jorge Antonio Díaz Miranda
martes 24 de abril de 2007.

viernes, abril 20, 2007

TAL VEZ SÓLO SEAN ESTOS DÍAS ACIAGOS...

La fotografía es de Frank Melech (2007), publicada en http://www.fotocommunity.de/pc/pc/cat/586/display/7994345



El amor es una ecuación oscura
donde 1+1 no es igual a 2/

Siempre falta algo
y nada cuenta para ser sumado/


Donde el tiempo siempre es demasiado poco/

y donde nadie sabe por que
ante mucho o poco amor
el resultado siempre termina en desengaño/


Tampoco nadie sabe decir por que
su periplo es breve
y tan largo su olvido/


Tal vez, esta aritmética perversa que llamamos amor
no sea más que un soñar despiertos
un espejismo
un sentimiento de eternidad/


Tal vez, un refugio insuficiente para huir de nosotros
y ser perseguidos por otros
que a cada momento exigen
un peaje elevado
por aquello que dicen habernos dado/


Una matematica del caos
para ir pasando el rato
en medio de sobresaltos
incertidumbres y medianias

Sin libertad para recibir ni dar/

Una superficie multidimensional
donde persigo sombras
sostenidos en la pura especulación
de la imagen devuelta por un espejo roto/


Y asi estamos, asi vamos, asi sentimos,
cuando en la noche la cama se comprime

y unos dedos tenebrosos rasgan nuestra mente
con sus afiladas dudas,
nos aferramos a la promesa del amancer
para no quedarnos dormidos para siempre/


Atte.Jorge Antonio Díaz M.
20 de abril de 2007.

jueves, marzo 29, 2007

Nigrum est Singulatum

Nigrum est Singulatum
A Manuel Acuña,
Juan de Dios Peza
y Manuel José Othón

En la penuria inmensa de mi corazón abatido
Lejos estoy de todo consuelo
Pues la suerte adversa se ha ensañado conmigo

Y así me viste la última vez
Gallardo y firme,
el gesto fiero, la mirada desafiante,
y sin embargo
Esplendor agonizante de luz
Que declina ante el reino de la sombra

Destrozado y triste por dentro
Mejor sería arder de una vez
Que consumirse lentamente

Espectro viviente en la frontera de nadie
Condenado a olvidar y ser olvidado

Allá iré, a las montañas nubladas,
Entre bosques solitarios y profundos lagos
Desde la aura hasta el crepúsculo…
No espero volver

En la oscuridad que se junta
Con buril gravado, mi destino espera,
Vuelven del pasado parvadas siniestras

La herencia de las culpas
El asesinato de la inocencia,
La guerra entre lobos se anuncia

Soy el hermano gemelo de la desdicha
El desheredado, el mudo, el pálido ciego ermitaño,
Heraldo de la tempestad.
©Jorge Antonio Díaz Miranda
Cuernavaca Morelos, a 29 marzo de 2006

jueves, marzo 22, 2007

LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO EN MÉXICO

Fotografia de Carlos Mamahua, publicada en la Jornada.





VEINTIDOS TESIS SOBRE
EL USO DE LAS FUERZAS ARMADAS
EN LA LUCHA VS EL NARCOTRÁFICO EN MÉXICO
2006-2007

Jorge Antonio Díaz Miranda

2007



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Existe evidencia histórica -siglo XIX y XX- que asocia a los gobiernos conservadores con el ejército en el marco de un régimen autoritario, amparado discursivamente en el imperativo categorial del Derecho, las leyes y las normas.

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La caracterización ´conservador` alude a una forma reductiva de situarse en el mundo, una perspectiva analítica más bien plana, fragmentaria y superficial; sujeta discursivamente a las nociones “fundacionales” de tradición, patria, identidad, y orden.

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Dentro de un esquema de conservadurismo el ejército constituye la base material operativa, desde la cual se impone el orden y se resguardan los valores, sin que esto sea necesariamente justificado por el Derecho al que apelan los conservadores.

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Verdad, objetividad y contraste son categorías gnoseológicas que son detentadas en el discurso conservadurista, sin embargo son empleadas dentro de una interpretación única generada desde las instituciones del Estado. De este formalismo positivista, Verdad, objetividad y contraste pierden sus propiedades de generalidad y neutralidad para convertirse en categorías absolutas que el Estado emplea como criterios de discriminación y coacción.

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La premisa de las normas y los procedimientos bajo los cuales se conducen los gobiernos conservadores son, por un lado la no autonomía de los poderes, y por otro lado, la concentración del mismo en un solo vértice del Sistema.

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En México es una añeja practica el conservadurismo como régimen de gobierno aun cuando sus manifestaciones sean diversas, similiberal (priísmo y los gobiernos de la revolución) o bien fundamentalista (panismo y los gobiernos del cambio). Hay por supuesto un tercer conservadurismo que no ha ocupado aún la jefatura del Estado, el PRD y su conservadurismo liberal. Su emparentamiento parte del inventario axiológico que se ostenta en su plataforma ideológica y en su realismo ingenuo respecto a la aplicación de las leyes, el bueno gobierno y el uso del poder.

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El narcotráfico se ha instalado en México, entre otros factores, gracias a la cultura de la corrupción. Aún falta una comprensión global de los efectos generados por esta cultura en cuanto a organización, operación, mantenimiento de redes sociales (cárteles) o células (zonas de control), y líneas de mando (desconcentración y empoderamiento); tanto desde el punto de vista de su peso económico, su significación social y la tensión moral que provoca su distribución económica y consumo.

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El tráfico de drogas ilegales es una actividad económica redituable cuyas tasas de producción, distribución y ganancia tienen un crecimiento anual en sentido geométrico, en relación directa a las leyes vigentes que prescriben su prohibición.

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La estructura material del narcotráfico lo constituyen el capital que genera y concentra, la organización bajo la cual opera, la tecnología empleada, la información y el uso de la violencia, en ese orden de funcionalidad.

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La dimensión tecnológica ha dotado al narcotráfico de una operatividad simultánea, global y eficiente.

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Las organizaciones de narcotraficantes sobreviven a sus capacidades de previsión que incluyen actividades de inteligencia, es decir, espionaje, simulación, infiltración, detección, seguimiento, supresión y/o corrupción de mandos en distintos niveles.

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El ejército es la única institución capaz de hacer frente a un poder semejante al de las organizaciones de narcotraficantes, sin embargo la movilidad del ejército debe basarse en cuerpos especializados y en actividades de contrainteligencia, sobre todo detección, seguimiento y neutralización.

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Pese a las demostraciones de efectividad del uso del ejército en la lucha contra el narcotráfico el sistema judicial en México es incapaz por si mismo de procesar con un sustento jurídico confiable las actividades ilegales asociadas a la distribución de sustancias prohibidas.

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La simulación es una práctica usual de los gobiernos en México, y constituye una exageración de poderes y atribuciones del Estado, una sobre dimensión de sus atributos y obligaciones, en este sentido cualquier acción emprendida incluso utilizando al ejército constituye un mera expresión simbólica para consumo de usuarios de los mass media –principalmente la TV y la Radio-. Los efectos de estas acciones suelen ser neutralizadas por la capacidad de recomposición y reorganización de los narcotraficantes que como cualquier otra organización también puede ‘aprender’ y mejorar acciones de evasión que amortiguan o absorben la fuerza del impacto de la maquinaria del estado.

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En la lucha contra el narcotráfico se puede ilustrar la serie de paradojas mortales que suelen generar los gobiernos conservadores al confundir la autonomía con la dependencia, el orden con la ley, el poder con el monopolio de la violencia, la persuasión con la efectividad, la realidad con la verdad a medias, la potencia de fuego con la certeza de un triunfo táctico y estratégico, la estadística con la realidad, etc.

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No hay evidencia alguna de que los operativos militares del Gobierno de Felipe Calderón hayan provocado una disminución de la producción, distribución y ganancias de las actividades del narcotráfico, ni de la violencia generada por sus comandos.

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En lo táctico el gobierno ha fallado en su apreciación de la estructura del narcotráfico en México, no enfrenta a una sola organización, no enfrenta a un mando unificado, no enfrenta a un solo grupo, no enfrenta a un poder único.

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En general el brazo operativo del poder judicial, es decir la policía, tanto e su dimensión federal y estatal, y en sus diversos servicios regulares o especializados, constituye un obstáculo en contra de la lucha frontal al narcotráfico. Se trata de una institución vulnerada por su apertura, su indisciplina y su falta de preparación. Una característica típica de la policía es su descentralidad, es decir, existen organizaciones dentro de la organización, distintos mandos dentro de los mandos, facciones, contrapuestas, etc. Su operación no depende del principio de coordinación o intercambio de información consiste más bien en un desorden premeditado que tiene una variopinta de sentidos oscurecidos por el secreto, la corrupción y la simulación.

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Jueces y magistrados son sujetos activos en esta desorganización del sistema judicial.

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El discurso del derecho y el imperativo categórico de las leyes suelen citarse solo para efectos de invocar una ‘legitimidad superficial’ o una valides a priori de las acciones del gobierno sin considerar los problemas de definición tipificación, sanción y efectividad procesal de los instrumentos que utiliza el Derecho del cual emana supuestamente este discurso conservador.

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El escenario del combate al narcotráfico en México en el corto, mediano y largo plazo esta destinado a un fracaso a gran escala que fortalecerá la estructura de la organización de los cárteles en México que seguirán operando como células diseminadas en todo el territorio nacional, en las instituciones judiciales, legislativas y la alta burocracia del mismo gobierno, que combatirán al Estado con estrategias de violencia escalada, guerra de baja intensidad y la infiltración hacia el ejercito. El autoritarismo del gobierno conservador aumentará en relación directa a la disminución efectiva de su poder, de su capacidad operativa y de su legitimidad.

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El uso irracional de las fuerzas armadas, la ausencia de un criterio racional y una concepción estratégica definida, la ineficacia y el uso mediático del despliegue de tropas, constituye a juicio de quien esto escribe indicadores claros de la debilidad del Estado Mexicano y de su titular Felipe Calderón Hinojosa frente a un conjunto de poderes fácticos no tan pesados pero más efectivos que las instituciones republicanas.



©Jorge Antonio Díaz Miranda
México a 22 de marzo de 2007.

NOSTALGIA DESDE EL CORAZÓN DEL MAR

Con la brisa nueva del amanecer
Vendrás en las alas luminosas de la aurora
Desde el coral, vestida con el follaje de la isla
Y el perfume de algas impregnado en tu piel

En tus ojos el sol, y la brisa en tu pelo,
Tu cuerpo salvaje alojará oro fundido
El brillo de día de la fulgurante arena
Y tus senos alojarán el secreto de la marea

Otra vez joven, hermosa y alegre,
Perla desprendida del molusco herido,
Sensual como una isla
Bulliciosa y risueña como gaviota
Vigorosa como las olas del mar

Con tu dulce voz de sirena despertaré suavemente
Bajo la sombra del trópico,
Todavía soñando, con mis ojos llenos de ti
Aún ardiendo en el deseo de tu desnudez
Alerta del sentido de la brisa

Sediento
Besaré hechizado tu pubis de madreselva

Caminaremos juntos por la bahía
Sobre la arena húmeda y blanca,
Y jugaremos a evadir la espuma,
A buscar tesoros de coral y conchas,
Corriendo en contra del viento,

Y escalaremos filosos acantilados desafiando las olas…
Y nadaremos en fosas amplias en el mar agitado
Y descansaremos abrazados y te haré el amor…
Todo eso, antes que la tarde nos alcance

Y otra vez durante el crepúsculo serás mía

Cuando la noche llegue con el manto de estrellas
Con el silencio, con la oscuridad,
Caminaremos sobre la playa sombría
Escuchando la voz del mar, grave y furiosa
Y nos dormiremos al amparo de su estridente murmullo
Hasta el estallido del nuevo amanecer en que todo comenzará otra vez.




©Jorge Antonio Díaz Miranda
Cuernavaca Morelos a 20 de marzo de 2007.

jueves, marzo 15, 2007

QUO VADIS?

La fotografía es de Rodrigo Nuñéz y fue publicada en la web page
del diario la Nación de Chile*., Se trata de la modelo mexicana
Oriana del Monte.


En la noche percibo tu inquietud
Cuando el silencio y la tensión
Anteceden a todo eso que después no dices,

En tu mirada profunda,
Desde donde lágrimas tenues se deslizan,

En ese aire de ausencia y distancia
Que se anuncian en tu gesto,
En el gesto amargo que tuerce tu boca,

En el sueño intranquilo que te agita,
En la tormenta de angustia que te despierta en la madrugada…

Quisiera entonces no haber sido lo que soy,
Quisiera entonces no haber caminado demás
Ni haber dicho lo que dije,
Ni haber sentido lo que un día sentí,

Quisiera haber huido,
Quisiera no haber olvidado el amor que me une a ti,

Y tal vez nunca termine de pagar la deuda de traiciones,
La deuda de odio, de desesperanza, de desengaño,
Y tal vez nunca logre sanar esa herida de tu corazón
Y tal vez al final terminaremos cada uno por su lado,

A dónde en verdad iremos,
Hacia dónde miraremos,
Si todas las cosas están cargadas de dolor
Cada vez que miremos
Nuestras almas se impregnaran de su color…
Y tal vez ni el amor, ni los años, ni nadie,
Salve esta relación irremediablemente desolada.

La puerta esta abierta, el tablero puesto,
Las piezas dispuestas,
Para este juego de azar de resultados imprevisibles,
Yo espero, Tú tienes hoy la iniciativa,

Y Tal vez algún día despertaré con la misma angustia,
Con la misma inquietud, con el mismo temor a la traición
Atormentado por el desengaño, desesperado, vacío…
Sintiendo que el mundo se desmorona bajo mis pies,
Sintiendo como el fuego y la ceniza funden mi mirada.



© Jorge Antonio Díaz Miranda
Cuernavaca Morelos, a 15 de marzo de 2007.

miércoles, enero 10, 2007

LAS MANOS DE DIONISO

LAS MANOS DE DIONISO Mis manos vigorosas Mis manos tramposas Mis manos sedicentes Mis manos de oportunas caricias Mis manos intrépidas debajo del vestido Mis manos seductoras, mojadas de intimidad Mis manos arbitrarias que no saben aceptar un no Mis manos que enarbolan la lujuria Mis manos, mis manos, Son una temible escuadra de asalto En las llanuras y montañas de tu cuerpo ampuloso Ellas, las que primero invaden Estrujan y presionan hasta lo indecible Ellas que quiebran tus pudores Ellas que asesinan tu inocencia Ellas que hacen caer tus reticencias Volviéndote loba, volviéndote puta Ellas que ahuyentan tu sueño Ellas que se introducen juguetonas Por tus sensibles hendiduras Ellas que se mojan de ti Ellas que suben y bajan excitando tu piel Ellas, humildes sirvientes, que lo quieren todo Ellas que saben los detalles de tu geografía Ellas que nunca acaban de saciarse Impúdicamente hambrientas, sedientas, despiadadas Y siempre quieren más, y más, y más, y aún más... Ellas te pervierten en cada roce Ellas se divierten manipulándote Ellas agresivas, saben como someter tu voluntad Mis manos de hiel que son infieles Mis manos sucias, incisivas, prepotentes Mis manos que guardan en su fuerza La garra implacable del placer Mis manos, mis manos Mis manos instrumentos de lascivia Mis manos que arrebataron la virginidad a tu monte de venus Mis manos que secuestraron tus senos de ninfa Para convertirlos en senos de meretriz Mis manos de pez ardiente Mis manos de fuego griego Mis manos de hoguera De lava, de mar, de sol, de dunas ardientes Mis manos criminales Mis ofensivas manos Mis sucias manos amorosas Perversas, delincuentes, deliciosas, Ellas, son un ejercito compacto Ellas, son mis tropas de asalto Arietes y espadas Formaciones acorazadas, armadas hasta los dientes De selectos dedos asesinos, Mis manos de guerrero Mis manos de vampiro Mis manos de lobo Mis manos dragones furtivos Mis manos Movidas por una inteligencia implacable y sombría Mis manos, mis manos, fulgurantes, asesinas Arrogantes, irascibles, sensuales, violentas Expertas, complejas, voraces, insaciables Mis manos lúbricas, sexuales, lascivas Mis manos que tocan la oscuridad Que se hunden hasta tu alma y no se pierden Que son tuyas y de nadie Mis manos musas, divas, tan de nadie como yo Mis manos, mis manos, mis manos A ellas no les gusta la orgía Pero la orgía gusta de ellas A ellas no les gusta lo prohibido Lo practican porque no saben discernirlo Ellas son ciegas Sólo se guían por el instinto Ellas no saben, se niegan a saber Porque el saber es irrelevante cuando hay intuición Ellas lo alcanzan todo, sienten todo, adivinan todo Mis manos gitanas, adivinas, hechiceras Mis manos que no saben mentir cuando alguien les gusta Mis manos amorosas, ellas, listas para el amor Mis manos de naufragio, de perdición, de tu perdición Ellas que sólo con tocarte te hacen el amor Mis manos, mis manos, ten cuidado Con mis manos, con mis manos. Jorge Antonio Díaz Miranda 10/enero/2007